Algunas sorpresas en el camino de la Salud mental: Psicología por: Sol San Martín*

*Ps. Soledad San Martín
Especialista en Psicoterapia Breve
Dramaterapeuta
Especialista en consejería y educación sexual

A modo de discusión se hace importante generar espacios de información sobre el trayecto de estudio y formación al momento de trabajar en el área de la salud mental. En este caso comentaré algunos puntos sobre el trabajo en psicología.

Como es de conocimiento común, tanto la psiquiatría como la psicología son campos abocados al estudio del comportamiento humano, desde cómo la ciencia puede ir aportando conocimiento y bienestar gracias a herramientas farmacológicas y recursos asociados al aprendizaje, la deconstrucción y construcción de nuevos patrones más saludables para las personas que sufren de dolencias a nivel mental y psicológico. Tales dolencias tienden a ser mal recepcionadas por la sociedad dada la baja visibilidad concreta de “la(s) herida(s)” presentes en los seres humanos, afectando también al nivel de importancia percibida sobre el cuidado y el auto-cuidado de la salud mental en Chile.

Si bien lo anterior es un trabajo de todos quienes hemos decido trabajar en el área de la Salud Mental a través de su promoción y prevención, es curioso y controversial que los gremios, pese a ser conscientes de las dificultades de la Salud Mental para alcanzar mayor relevancia, y de las debilidades existentes en el sistema asociadas a la cobertura, los aranceles, la accesibilidad, las ideas irracionales en cuanto a las diversas patologías, entre muchas otras otras, vean la necesidad de generar valor a una especialidad a través de medidas que solo repercuten en aumentar la brecha del alcance del público a las prestaciones.

¿Cómo ocurre esto? Desde el área de la psicología, el Colegio de Psicólogos ha emitido una cláusula que continúa buscando validar a través de sus colegiados un –a mi gusto, mal llamado- “sistema de acreditación clínico”, como una suerte de comercialización que da valor adicional a un tipo de psicólogo clínico sobre otro colega, aun cuando tengan la misma especialización.

¿Cuál es la finalidad? En términos prácticos, ninguna. Por tanto, gusto comunicar y aclarar a todos los interesados en estudiar la carrera de psicología y estudiantes, especialmente a quienes no tengan claridad sobre un tema que comienza a instalarse a partir de la práctica laboral a través de mensajes que alientan esta supuesta validación y respaldo por parte del Colegio de Psicólogos, mediante la acreditación clínica para el ejercicio de la profesión, como si se tratarse de un título anexo que se obtiene gracias al pago de una “simbólica” mensualidad obligatoria que se suma a otros gastos de inscripción.

Para los usuarios que desconocen el trasfondo de esta situación, la categoría de “psicólogo acreditado” puede funcionar como una publicidad que equivaldría a un “seguro profesional”, sin que exista relación alguna entre la acreditación y el haber obtenido o no la especialidad clínica.

Invito a cuestionar lo siguiente: ¿Qué otro tipo de profesión tienen el logo de “profesional acreditado”? ¿Existe el médico, kinesiólogo, fonoaudiólogo, enfermero, etcétera, acreditado por el colegiado para ejercer? Como profesional en el área de la psicología creo haber visto este tipo de promoción publicitaria solo en mi gremio. Situación que por cierto rechazo, no solo por el hecho de ser una acreditación mediada únicamente por el pago (prueba de esto es que una vez dejan de ser pagadas las mensualidades se pierde la calidad de miembro del “círculo acreditado”), por la pasividad sostenida por el Colegio de Psicólogos,  como estamento, a la hora de promover la instalación de medidas que propendan al apoyo y el cuidado de la psicología en Chile.

Entendiendo todo esto como un negocio que se basa en la entrega de información errada sobre la idoneidad de los y las profesionales para ejercer su cargo, para quienes les agrada la idea de ser psicólogos clínicos y poder entregar la confianza necesaria considerando su formación académica, he de mencionar algunos puntos necesarios y relevantes: Todo profesional psicólogo que ha cumplido lo requerido en su casa de estudios, es un profesional capacitado para ejercer en el área de la psicología del mismo modo que cualquier otro profesional. En segundo lugar, todo profesional psicólogo que desee especializarse en la clínica necesita, de manera ética y moral, obtener la especialidad clínica a través de algún postgrado de dos años de duración, además del estudio permanente  desarrollado a través de los años; un psicólogo graduado que cuenta con su especialidad clínica, con o sin acreditación, ya se encuentra perfectamente acreditado como psicólogo clínico para ejercer de manera ética frente a las problemáticas de la Salud Mental.  

Particularmente, considero que este tema de discusión se hace relevante en tanto permite bajar ciertos mitos que puedan afectar la cercanía de las personas al momento de ir con un profesional, y también, para disminuir brechas relacionadas con la construcción en torno a la acreditación en el área laboral, en especial, para las organizaciones o instituciones que imponen esa exclusividad al momento de abrir procesos de postulación para trabajar como psicólogo clínico. Como dato, hasta hace muy poco para ser prestador FONASA era necesario ser parte del grupo de profesionales acreditados,  resolución que quedó sin efecto en el año 2015.

Al final, la información es clave para brindar mayores posibilidades de acceso a la salud mental, tanto para los profesionales como para los usuarios. Como profesionales de salud mental, junto con quienes desean ser parte de esta labor, es fundamental que nos sumemos a la tarea de transparentar estos aspectos evitando la propagación de las barreras que excluyen a una parte importante de la sociedad del necesario acceso a la Salud Mental.

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