Arte En Movimiento: “Por La Música Uno Hace Esfuerzos Que No Haría Por Otras Cosas”

“Lo que queríamos era tocar, pero no sabíamos dónde”, nos cuenta José Astroza, quien junto a Ricardo Contreras, conversó con nosotros sobre lo que ha sido su experiencia como miembros del Colectivo Arte en Movimiento y los proyectos futuros de esta agrupación dedicada principalmente a la música docta, pero que también convoca a cultores de las diferentes disciplinas artísticas con las que comparten lamentables dificultades a la hora desarrollar y mostrar su talento a la comunidad.

“El público que accede a la música docta, como a la pintura o a la danza clásica, es más limitado, es algo que se ha ido perdiendo con el tiempo, antes era algo muy importante”, reflexiona Ricardo, quien también toma su experiencia como estudiante de Pedagogía en Educación Musical: “Lo docto se pasa por encima y esa falencia se traslada a los colegios. Los profesores suelen ser músicos populares además, lo que nos parece excelente, pero si se complementara con la parte docta de una manera más profunda en su formación, podría transmitirse mejor a los niños y jóvenes”, apunta como un factor fundamental en la falta de audiencia a la que se le hayan dado herramientas para disfrutar de determinadas manifestaciones culturales.

“Hay falencias en Ñuble como región. Debiese ser un polo atractivo en todas las áreas: Para formarse, para desarrollarse y para recibir a exponentes no solo de las artes”, profundiza José, quien además reconoce una falta de políticas públicas en materias culturales que ha repercutido en el debilitamiento de la producción y la apreciación artística: “También ocurrió la perdida la música popular que está resurgiendo hace poco gracias a grupos que quieren rescatar esto que es parte de la identidad de Chillán. Gracias a su gestión y no gracias al apoyo de las instituciones ya sean del municipio o del gobierno. Los músicos buscan pubs o tocan en la calle, pero en el caso de la música docta, el público difícilmente nos va a escuchar en los pubs, además nuestros instrumentos muchas veces requieren otro tipo de cuidados que no nos permite tenerlos a la intemperie”, señala.

“Hay espacios, lo que falta son instancias”, recalca Ricardo, apuntando a la forma en que se han ido restringiendo las ocasiones en las que se habitúa generar y asistir a presentaciones de música docta: “Muchas veces es algo que se puede hacer solo a final de año. Hay conservatorios que se preparan durante meses y se presentan en colegios o instituciones que abren las puertas para navidad o para alguna ocasión especial, pero nada más”, comenta. Esta marginación de la música docta y de manifestaciones que revisten un grado mayor de complejidad y abstracción que las expresiones populares de los ámbitos de la educación, de los medios de difusión y de los espacios públicos, ha propiciado un alejamiento paulatino del público que, al no estar familiarizado con sus características, se ven privados del enriquecimiento y del placer estético que provocan tanto a nivel individual como colectivo.

“Hace un tiempo, con una orquesta, nos presentamos en otra comuna de Ñuble y ni siquiera nos escucharon. Cuando terminamos fue como si no hubiésemos tocado. No nos aplaudieron, yo creo que ni nos miraron”, recuerda José como una de las tantas vivencias en las que han palpado la necesidad de tomar cartas contra la apatía generalizada hacia este nivel de las artes. Así surgió, por ejemplo, la actividad que desarrollaron durante el mes de febrero, en la que músicos de diferentes lugares del país dieron vida a tres jornadas de música docta, o la reciente presentación de cantantes líricos que hicieron un recorrido por la historia de la música vocálica en Chillán. Ambos encuentros han sido íntegramente autogestionados y financiados por los participantes, quienes han costeado sus viajes, estadías y han tocado de manera gratuita, atraídos solo por su compromiso con la música. Un esfuerzo similar ha requerido la solicitud de recintos para desarrollar estas instancias. “La gente ha venido porque le ha interesado la idea y porque quiere tocar. Por la música uno hace esfuerzos que no haría por otras cosas, es algo que vivimos constantemente”, señala el joven artista como explicación a que pese al desgaste personal, mantengan la motivación para seguir construyéndose como gestores, además de su permanente formación artística.

En efecto, son múltiples los proyectos que hoy tienen en mente y para los que esperan conseguir apoyos que les permitan, junto con desarrollar actividades de calidad y con condiciones que respeten la labor de los artistas, no intervengan la línea transversal de trabajo que hoy les permite ser una agrupación independiente y abierta a todos quienes deseen participar. En este sentido, uno de sus objetivos es crear instancias que propicien el aprendizaje mutuo: “Nosotros creemos firmemente que las artes no son una competencia y que podemos adquirir conocimientos del que sabe más y del que sabe menos que uno. Por eso buscamos la unión para generar esta construcción colectiva de apoyo y de retroalimentación”, comenta Ricardo, a lo que José añade: “Aunque nosotros nos dediquemos a la música, desde la decisión del nombre del colectivo, pensamos que es importante trasladar esto a las demás artes e integrarnos, porque advertimos que a todos nos pasa un poco lo mismo. “Arte en movimiento” fue el aporte de un bailarín y con él no solo se representa a la danza, sino a lo que muchos de nosotros tenemos que hacer: viajar para formarnos, para ir buscando lugares donde presentarnos y hoy, particularmente, para llevar nuestro trabajo a la gente, que nos conozcan y que se interesen en lo que hacemos. Por ejemplo, hemos pensado en hacer publicidad volanteando en las calles y así poder explicar de qué se trata y que nos vean, que somos personas comunes y corrientes, que no se trata de algo elitista, sino algo que nos hace bien a todos”. 

La falta de lugares y recursos les ha obligado a reprogramar iniciativas que no descansarán hasta poder concretar: En primer lugar, jornadas musicales doctas que combinen presentaciones, masterclass y conversatorios en los que músicos y asistentes puedan visualizar el potencial de esta área en la región; Eventos interdisciplinarios donde exponentes de diferentes artes puedan desarrollar una propuesta sinérgica contemporánea, o un gran festival de música que no se limite a la interpretación, que pueda incluir la composición, pero también talleres y que de lugar a conocer más realidades: “En todo ámbito hay que ver también lo que se está haciendo en otros lados para poder crecer. Nosotros queremos seguir trayendo gente, pero no podemos hacerlo siempre sin recursos, como tampoco las instituciones pueden esperar que los artistas vayan siempre gratis a tocar a sus escenarios”, finaliza José.

 

 

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