Atharvaveda: Un Disco Que Contiene Universos

Tras varios años de trabajo en conjunto, la banda penquista Sawken hizo público “Atharvaveda”, álbum debut de sonoridad limpia, vinculada al rock progesivo, experimental y ambiental cuya cualidad más evidente es la de generar una atmósfera envolvente capaz de instalarse desde el primero de los 47:24 minutos que lo componen, trazando un viaje que da inicio en una bienvenida (“Welcome”) que se emite desde un lugar más concreto y conocido por el oyente, para adentrarse en paisajes interiores y lejanos que aluden a una suerte de misticismo terrenal.

 

Sawken: Nathaniel Roybal (composición, letras, guitarras, teclados, voces y programación) / Amador Solorio (composición, letras y bajo) / Invitado en “Apathetic” y “Aphatetic (reprise”): Juan Pablo Moreno (guitarras eléctricas)

 

Atharvaveda no aparece desde el azar, deja lucir entre sus cuidadas capas la presencia de músicos sensibles al influjo de bandas como King Crimson, Camel, Pink Floyd y al ya solitario Robert Wyatt, sin embargo, lejos de mostrarse como un calco, esta sintonía aparece como un valor filtrado que la banda asume desde su capacidad de acuñar los estilos y traerlos a un escenario propio, natural y curiosamente orgánico pese al fuerte componente electrónico que se mantendrá a lo largo del álbum actuando como un sutil prisma deformador.

Si bien se trata de un disco que no necesita ser contextualizado para alcanzar a apreciar su calidad y el virtuosismo de quienes están detrás de su desarrollo, lo cierto que es que incluso el más rápido de los análisis en torno a los hilos que se entraman desde el propio nombre de la banda hasta la disposición de los tracks en la línea de tiempo del universo que componen, permite reconocer matices que enriquecen la experiencia de escucha y avanzar hacia una interpretación más profunda: “Sawken” es el número tres en el idioma selk’nam, pueblo al que remite el arte, diseñado por Pedro Sur, a través de un rostro indígena de rasgos difusos sobre el que luce una pintura ceremonial.

En diversas culturas el tres ha adquirido simbolismos que lo asocian con la divinidad, la alquimia, la perfección sagrada de la naturaleza, vínculos que se han expresado por ejemplo, en las matrices del arte clásico. Esta relación continúa en el título que corona el álbum como un guiño al hinduismo. Atharvaveda es uno de sus textos sagrados que,  pese a este carácter, ha sido empujado a seguir un camino marginal, apartado del canon religioso. Los himnos,  invocaciones y encantamientos que contiene, son fórmulas mágicas de sanación y protección contra las tragedias y enfermedades. La pista homónima se sitúa penúltima en el álbum, justo antes de la reanudación del ciclo (“Apathetic (reprise)”), que tras lo que se constituye como un viaje iniciático, nunca podrá volver a ser recorrido de la misma manera.

De un lirismo intimista, intermitente, si se considera que solo la mitad de los temas son propiamente canciones (“Apathetic”, “Dejection”, “Reminscense” y “Apathetic (reprise)”), la articulación de la música que interactúa brillantemente con fragmentos de registros sonoros no musicales, recibe un contrapunto delicado en letras profundas y melancólicas, de imágenes potentes, pero contenidas a un nivel que no compite ni perturba el equilibrio de los elementos.

Atharvaveda cierra para la banda un proceso que reconocen agotador, por su extensión y por la autogestión que pesó en cada detalle que asumieron comprometidos con el proyecto, desde la composición hasta la actual distribución que incluye las plataformas Youtube, Soundcloud, Spotify y iTunes.  “La idea por ahora es tocar el disco en vivo y seguir haciendo música”, señalan, adelantando que preparan el lanzamiento oficial que esperan concretar a principios de 2019.

 

“Atharvaveda” fue grabado de forma casera, y programado de forma casera. La mezcla y masterización estuvo a cargo de Kotrachmedia (Chillán).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *