Cazadores furtivos matan a Rafiki, un gorila cuya especie está en grave peligro de extinción

Un grupo de cazadores furtivos acabaron con la vida de Rafiki, uno de los gorilas «espalda plateada» más famosos de Uganda cuya especie está en grave peligro de extinción.

Rafiki, un macho de 25 años, vivía en el Parque Nacional de la Selva Impenetrable de Bwindi, Uganda, donde desde 2008 lideraba un grupo de otros 17 gorilas.

Tras una intensa investigación, autoridades de Vida Salvaje de Uganda (UWA), encargados de la integridad del parque y los animales que lo habitan, arrestaron a 4 sospechosos del asesinato en el mismo parque de Bwindi, el único rincón del planeta donde habita esta especie de gorilas.

Uno de los sospechosos detenidos tenía además en su posesión carne de potamoquero, una especie de cerdo salvaje protegida, y varias armas de caza. El ugandés confesó haber matado al gorila, aunque en defensa propia.

Según este hombre, el grupo de cuatro personas se encontraba al interior del parque practicando caza menor cuando fueron sorprendidos por el gorila. Ante el supuesto ataque de Rafiki, el asesino confesó haberse defendido con una lanza que terminaría acabando con la vida del gorila.

Sin embargo, su relato ha creado muchas dudas. Rafiki era un animal costumbrado a convivir con humanos. El contacto era parte de su vida, y lo practicaba de manera amable y cariñosa. La manera en la que el gorila apareció mutilado, como a modo de trofeo, y el comportamiento mostrado por Rafiki a lo largo de su vida son los motivos fundamentales para desacreditar la versión de los detenidos.

Además, este incidente se produjo tras las advertencias de los conservacionistas y las autoridades gubernamentales, quienes alertaron que la pandemia de coronavirus y el confinamiento subsiguiente podrían obligar a las personas a recurrir a la caza furtiva como fuente de ingresos.

Desde el comienzo del confinamiento, responsables de varios parques del país han denunciado el exponencial incremente de caza furtiva, especialmente de animales llamativos que se encuentran protegidos.

La caza ilegal, además, puede provocar un desastre aún mayor en animales que no resultan víctima de su violencia. Producto de esta actividad, el contacto entre humanos y los gorilas de montaña será cada vez mayor, lo que aumenta el riesgo de estos primates a la hora de contraer el coronavirus y sufrir enfermedades respiratorias debido a su similitud genética con el ser humano.

 

Rafiki, el gorila amigo

Era el único gorila macho maduro del grupo y el auténtico líder de su manada. Su muerte puede provocar que los 17 «espalda plateada», grupo conocido como Nkuringo, experimenten problemas a la hora de encontrar alimento, aumentando así el enorme riesgo de extinción que corre esta especie.

«Los gorilas de espalda plateada como Rafiki desempeñan un papel muy importante en la estabilidad y la cohesión grupales, así que esta pérdida tendrá repercusiones importantes en el grupo. Su muerte es trágica», explica Cathy Lawson, primatóloga y gestora regional de WWF-UK en África oriental, a National Geographic.

En el mejor de los casos, otro espalda plateada se hará cargo del grupo, pero al no estar acostumbrado a convivir con personas el grupo se alejará de la presencia humana, lo que afectará más a la economía de la región.

 

Un golpe importante, pero se conserva la esperanza

La guerra civil de Uganda y la caza furtiva desenfrenada durante los años 80 redujeron la población de esta especie a unos 350 ejemplares, pero el trabajo de los conservacionistas durante décadas ha permitido que, a día de hoy, la población cuente con más de 1000 individuos.

Esta asombrosa recuperación se ha visto opacada por la desaparición de Rafiki, amigo en lengua suajili, cuya muerte podría alterar el comportamiento y la esperanza de vida de parte de su especie.

Actualmente las poblaciones de grandes simios están divididas en dos grupos principales: Bwindi y una red de parques en la cordillera de volcanes extintos de Virunga. En 2018, Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza subió su clasificación de especie en peligro de extinción a especie en peligro crítico de extinción.

Behm Masozera, directora del Programa Internacional de Conservación de Gorilas, señala que gran parte de éxito en la recuperación de la especie reside en la colaboración con las comunidades locales y el apoyo a sus iniciativas de ecoturismo, una actividad que se ha visto afectada por la ausencia de turistas debido al confinamiento.

La actual situación económica de Uganda y la creciente actividad de caza furtiva son elementos que amenazan la existencia de esta especie en pleno resurgimiento, sin embargo, las diferentes organizaciones y grupos a cargo de la integridad de los «espalda plateada» continuarán trabajando en su objetivo: la coexistencia pacífica y el bien de la especie.

 

 

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