Chillán: Nico Demente presenta en vivo su EP “Obra de Conspiración”, en lanzamiento doble junto a Ineino

Todavía era invierno cuando Nico Demente hacía público su primer EP, el mismo que ha llevado por distintos escenarios y que este viernes 27 de septiembre lanza oficialmente en Chillán, compartiendo cartel con el músico penquista Ineino, también de estreno, acompañados por Herrero, Belén y Pancho como invitados en el en el Café Newen (Longitudinal Sur #115) , siguiendo un programa de difusión libre, autogestionado y más cercano a la espontaneidad y a los afectos que a la conducción rigurosa.

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“Cuando toco en vivo trato de darle un sentido, trato de que para la gente no sea solo ir a escuchar música, sino que intento transmitir una historia que en directo les presento desde la esencia de la canción, que es la guitarra y la voz, los elementos que a mi parecer definen a un cantautor o a un trovador, si se quiere llamar así”, nos cuenta Nico, dibujando parte de lo que se podrá vivir a partir de las 20:00 horas en el espacio gatronómico-cultural.

Conversamos en extenso sobre la producción de “Obra de Conspiración” que viene a marcar un hito en una carrera en que la música y la vida se funden indefectiblemente:

  • ¿Podemos hablar de un disco activista o que busca ser catalizador de cierto activismo?

No lo llamo activista, pero si llegara a conectar con algunas personas en ese sentido, bacán. Pero  no me gusta andar con carriles y prefiero que el disco tome su intencionalidad propia y que venga lo que tenga que venir. Por ejemplo, la instrumentación que utilizamos trata de insertar a la persona que lo escucha en cierto ambiente y jugar con los recuerdos, con el contexto de interpretación que varía para cada persona. Así ocurre, por ejemplo, en el tema “(Des)Compañía”, que introduce el sonido del mar y trata de causarte algo. Lo que te cause a ti el mar te va a predisponer o no la recibir la canción con la nostalgia y el sentimiento de amor-desamor que para mí significa.

 

  • Pero aún así, quizás sin pretenderlo, es un disco de contenido apelativo, que se dirige a la capacidad humana de actuar sobre la realidad…

Puede ser. Por ejemplo, uno de los temas que me mueven es el medioambiental y trato de expresarlos a través de varias de mis canciones, de elementos que se van repitiendo y conceptos, no necesariamente con las letras como pueden hacer otros músicos. Si escuchas “Antropósfera”, que es el primer single del EP, y otra canción que no está incluida, que se llama “Llueve para mañana”, te das cuenta de que se conectan en ciertos puntos y tratan de representar las caras de una misma moneda: Por un lado la rabia contra lo que está establecido, el sistema y el capitalismo, y por otra parte la esperanza de que la lluvia lo limpie todo.

 

  • ¿Cómo ha sido el proceso para ir construyendo el material? ¿Ha seguido etapas de maduración?

Algunos temas nacieron pensados para tocarlos solo y otros cuando todavía tocaba con Dementes y los fui transformando, de hecho, paralelamente ya los iba tocando en acústico en ese tiempo, así que han tenido un proceso de maduración y crecimiento, tal como lo tuve yo también, estudiando una carrera igual pasan hartas cosas, sobre todo si es psicología. Pude madurar en temas de ejecución, de composición, de letras. Hubo cosas que saqué y cosas que agregué, hasta que llegué al punto que quería y a hacer lo que hacía mucho tiempo tenía pendiente, que era grabar. Salió algo bien cercano a lo que buscaba.

 

  • ¿Y qué tal la experiencia de grabación?

Dividida en dos etapas. La primera un poco accidentada, pero después trabajé con Jonathan Mendoza (Ánima Studios) y con él retomé los tres temas que ya habían quedado esbozados en el proceso anterior y los trabajamos de otra forma en cuanto a masterización y detalles, consiguiendo un cambio rotundo. También noté ese cambio en lo que logramos grabar desde cero y fue lo más bacán que quedó, para mi gusto… Lo que puede gustarle a una persona o a otra puede cambiar, pero siento que “Deuda emocional” es el justo el tema que logra tener más la esencia y ahí se nota el cambio de mano y dedicación.

 

  • ¿Qué tipo de prácticas marcaron esta diferencia?

Por ejemplo, con Jonathan por primera vez trabajé interpretación vocal. Antes era grabar la voz y “ahí queda, después la revisamos”, pero él me dijo “sabes qué, no  me está causando lo que quieres causar con el tema”, así que ahí fuimos trabajando la voz, la línea vocal, y recién después de eso fuimos viendo qué partes necesitaban una segunda voz, qué partes no. Incluso en el interludio de “La Cronología del Espanto”, hay unos detalles que a lo mejor no se logran escuchar con audífonos comunes, pero que metimos igual para darle más atmósfera. Después hay otras cosas, como que te apoye y te entregue un marco de confianza, te ayuda con la difusión, se la juega por sus artistas y cree en sus proyectos. Ahora está incluyendo la grabación de un vídeo promocional para apoyarnos a quienes grabamos con él y yo mismo lo incluí en el EP.

 

  • Entonces también se trató de un proceso de aprendizaje que se puede trasladar particularmente a las presentaciones en vivo…

El tema de la técnica es muy relevante, pero a mí me pasaba que lo que sabía al respecto era gracias al coro en el que he participado hace varios años, pero la interpretación uno no está acostumbrado a pulirla en ese contexto, porque en el coro suena bien en grupo, solo es distinto, así que para en vivo va a ser lo más interesante, porque la gente que aprecia una pieza musical que tiene letra, espera que sea interpretada como debe ser. Si logro interpretarla como yo quiero, y si a la gente le llega de esa forma, se cumple el objetivo.

 

 

  • ¿Cómo llega al acústico un disco multinstrumental?

Todos los temas tienen su versión acústica y su versión en banda. Pero dadas las condiciones del proyecto, que todavía no formamos una banda, lo intencioné para que sonara más acústico. Podríamos decir que Antropósfera es el tema más rockero, entre comillas, porque tiene más distorsión la guitarra eléctrica, pero todos los otros suenan bacán en acústico y sonarían bacán también con dos guitarras, que es para lo que estoy trabajando en este momento con un amigo que me acompaña en eso. El ejercicio ha sido armar los temas con una base acústica y ahí vamos ensamblando otra guitarra, el punteo, la percusión, y sería ideal presentarlo con banda, ojalá hacerlo pronto porque hay gente que lo está esperando igual, tanto los temas del EP como los que no están dentro del disco.

 

  • A esa densidad musical también se suma el peso protagónico de la letra…

Cada elemento tiene entidad propia y se conjugan. En el caso de “Olor a gas”, por ejemplo, va de menos a más en contenido lírico y en la música. El hablante está asfixiado por una situación, o por la sociedad si se quiere ver así, y el olor a gas te va quitando la razón, hasta que llega un punto en que se «pega la cachá» o se muere.  En otra como “Deuda emocional”, que a mi juicio es la que más contenido lírico tiene, creo que la parte más fuerte, junto con el coro, es el relato, lo recitado, que en clave habla de fechas e hitos verdaderos de la cronología del golpe militar y lo que fue la dictadura. Ahí te das cuenta que estos dos componentes, que pueden ser diferentes, se terminan conjugando y a mí me gusta mucho como queda.

 

  • A diferencia de muchas canciones que podemos reconocer como más “de autor”, no encontramos una autocomplacencia, sino más bien una suerte de responsabilidad frente a la realidad

Trato de que las canciones no sean un mensaje evasivo o que pueda sonar solo como una volá personal, sino que algo que remueva conciencias, que las personas piensen en temas como los conflictos medioambientales – aquí mismo tenemos varios muy cercanos-, que tengamos memoria para recordar siempre los que nos pasó. Y todo eso va coincidiendo con procesos propios. El ejemplo más claro es “Antropósfera”, que es el primer sencillo que compuse de los que forman el EP, cuando tenía cerca de 18 años y me estaba dando cuenta de lo que sucede a nivel medioambiental.

 

  • ¿Qué otras temáticas han ido calando en ti con el correr del tiempo?

Cosas como el patriarcado y la opresión que ejerce sobre las mujeres, pero me sentiría  patudo para escribir sobre algo así. Sé que requiere un proceso propio de aprendizaje y de deconstrucción, a pesar de que está muy manoseada esa palabra, pero hay que ser franco y eso es algo fundamental. Hay gente, hombres, que sienten la inquietud y escriben igual sobre el tema, pero no sé si sea tan consecuente con su postura vital. Hay muchas experiencias en el ámbito de la música de violencia de género incluso hacia personas de mi entorno y conocidas que la han sufrido. Uno como músico igual tiene que tener una pará, pensar y decir “¿voy a tocar con esa persona?, ¿me voy a relacionar con esa persona?, ¿voy a trabajar con esta persona o no?”. Hasta esas cosas que pueden parecer nimiedades son importantes a la hora de sostener un discurso coherente, porque las piezas tienen que tener sentido entre ellas.

 

  • ¿Cómo es el público al que te gustaría llegar con tu trabajo?

Gente de todas las edades, hombres y mujeres que disfruten de la buena música local, que valoren el trabajo que está detrás y te vean como un igual. Yo no soy fan de las bandas que me gustan, antes lo era, pero me di cuenta de son personas, trabajadores de la música y que incluso puedes llegar a conocer y tener buena onda con ellos y generar un ambiente sano, a diferencia de lo que se crea cuando existe fanatismo. Así me lo imagino yo, como un grupo de personas que les gusta la música y todo lo que esta pueda le entregar.

 

  • ¿Y una escena?

La escena local ha crecido lento, principalmente por el ambiente, pero hay mucho potencial para hacer algo serio y de calidad. Y por parte del público, así como hay personas que gastan tranquilamente $300 mil para ir al Lolla, cuesta mucho más que paguen 2 lucas para ir a una tocata en sus ciudades. Hay que llegar a un punto en que la música se considere una profesión y al músico un trabajador, no como alguien a quien le pagas con chelas, como pasa en muchas partes. En ese mismo sentido, que las condiciones de trabajo sean buenas, que podamos contar con seguridad social y no quedar en el aire cuando tienes un accidente, como se ha visto muchas veces. Es un trabajo que se encuentra muy vulnerable y ese cambio parte por la valorización de la sociedad hacia el trabajo musical, necesitamos darle un peso como a todos los trabajos y dejar de establecer vínculos de aprovechamiento como también sucede en otras áreas artísticas y creativas como el diseño, con el típico “amigo, hazme un logo por publicidad” y cosas así que se escuchan todos los días. Tomar en serio las cosas, pero no “tan en serio”.

 

  • Finalmente, cuéntanos los próximos planes relacionados con “Obra de Conspiración”

Lo primero es darle un poco más de rodaje, ir a lugares nuevos -salir de la u- y madurarlo. Lo ideal sería tirarme con un disco completo más adelante, con temas nuevos y quizás ya con una banda armada. Que el EP llegue hasta donde tenga que llegar no más, yo no me estreso mucho en ese sentido, sobre todo porque no sé lo que voy a hacer el otro año. En una de esas me dedico solo a la música o lo mezclo con la psicología, pero a mediano plazo esos son mis objetivos y creo que son bastante aterrizados. Hasta hace un año no pensaba que iba a tocar en Conce o en Santiago, pero se armó y todo lo que sigue pasando es gracias a la complicidad que he logrado con colegas como Verdeoscuro o el mismo Ineino. De a poquito, lento, pero se logra, pero hay que autogesrionarse, porque las tocatas no salen de la nada ni los sellos van a ir a buscarte.

 

Escucha «Obra de Conspiración» en Youtube, Spotify y otras plataformas digitales de streaming.

 

 

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