Ciclovía para Carretas por: Carlos Candia Berrocal, el Ciudadano Candia

Volví, amigos y amigas, desde las cenizas de un 18 de septiembre cargado a la nostalgia, cuidando mi retoño y recibiendo a la familia, como hacemos los chillanejos para estas fechas, donde tod@s nos perdemos un poco entre vinos, carne, humo y los handrolls que llegaron para quedarse. En estas fechas me desaparecí, vi re poco a mis 500 ti@s y me hundí en la clandestinidad y las empanadas.

Lo peor del 18, para quienes no salimos a disfrutar nuestra obligatoria chilenidad, fue la lluvia, porque resfrió a la mitad del país. Cómo cresta me visto si llueve y hay sol, cómo salgo a jugar con la guagua si está todo húmedo… Bueno aquí estoy, limpiándome los mocos y limpiando mocos de toda la gente que habita este palacio. Eso sí, la lluvia nos ayudó a poner nostalgia a los días. Los rayos, truenos y luego la tempestad, nos enseñan a ser humanos en un mundo donde, pese a nuestra supuesta dominación, sigue dominando la naturaleza (y con esto le doy su cuota hippie a esta columna que es ciudadana, por ende se plantea desde todas estas problemáticas).

            Entrando ya en dichas problemáticas, planteo lo que me pregunto desde hace mucho: ¿Qué carajos espera el universo chantando una ciclo vía tan cuma recorriendo las calles chillanejas? No solo es un problema de conectividad: El material utilizado no es cemento, no tiene berma, está hecha junto a los peatones, de nuevo privilegiando al auto particular, en lugar de los medios de transporte público y/o alternativos.

            El mundo está girando hacía la ecología y, mientras se estima que dentro de un par de décadas las grandes industrias y la mayor parte de las actividades de la sociedad tendrán como obligación el reciclaje y el cese de las emisiones de gases contaminantes, en Chillán todavía se fuma adentro de las salas de clase y se anda en carreta. Siempre 20 años atrasados en los cambios.

La realidad que nos exige cambiar, avanzar e innovar. Ahora somos región y no he querido entrar en ese tema, pero sí, somos región y tenemos que poner la nota alta tomando cartas en asuntos tan graves como el llevar a cuestas el hecho de ser la región más pobre de Chile, la con mayor tasa de SIDA, con curas pederastas y un largo etcétera que se fragua en el ritmo inoperante que nos mantiene lastrados.

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