Cortometraje: El mundo secreto del Foley

Cuando a la hora de grabar una escena, el sonido no logra registrarse adecuadamente, se quiere poner énfasis sobre algún elemento sonoro del entorno o incluso se busca crear un sonido inexistente en la realidad, se recurre a los efectos de sala conocidos como «Foley». Deben su nombre a Jack Foley, precursor de esta técnica vigente hasta el día de hoy.

El cortometraje The secret world of Foley (El mundo secreto del Foley) muestra una secuencia que va siendo interrumpida por imágenes de los artistas Pete Burgis y Sue Harding creando los efectos de sonido de manera analógica y artesanal, utilizando diferentes elementos que frotados entre sí, golpeados o agitados en el aire, simulan desde unas pisadas sobre piedras húmedas, hasta el revoloteo de las alas de unas gaviotas. 

Dirigido por Daniel Jewel, el filme metacinematográfico, a caballo entre el documental y la poesía, hipnotiza durante 13 minutos: un suave oleaje acariciando la costa adquiere de repente una segunda materialidad y un segundo significado. 

Asombra la sincronía, la creatividad y la predominancia del silencio pese a tratarse del sonido y a tener un fondo musical, corresponde a otro silencio, más humano y más artificial, uno que permite poner en el centro a los artistas que, desde una labor generalmente anónima y desconocida, imprimen su sello en las películas que acompañan nuestras vidas.

 

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