El CIISETS UBB, la Unidad de Trabajo Social Que Se Enfoca en la Base de la Desigualdad

El Centro de Intervención e Investigación Social de la Escuela de Trabajo Social (CIISETS) de la Universidad del Bio Bío surgió formalmente en 2013, pero sus inicios se remontan dos años antes, cuando un grupo de profesores y estudiantes tuvo la intención de crear un observatorio, proyecto que debió redefinirse hasta terminar como una de las unidades académicas de la Escuela de Trabajo Social con fuerte presencia y participación de los estudiantes de la carrera y que actualmente acumula importantes conquistas sobre la desigualdad, entre ellas, el haber logrado establecer una alianza estratégica con todas las OPD de la nueva Región de Ñuble para instalar un Plan de Infancia y un Modelo de Acompañamiento Familiar con base comunitaria (PLIA), creado por el centro para responder a las graves vulneraciones de los niños y niñas de la región.

Desde su origen desarrollan un intenso trabajo que comenzó por la re-conexión con el sector Santa Rosa, el barrio del entorno de la Universidad, con quienes llevaron a cabo un proyecto de recuperación de memoria histórica que sentó las bases de una relación estable, fluida y fraterna, situación que se repite con la Villa Las Almendras, donde el que fue un vínculo inicial con los niños del barrio, se fue ampliando para dar paso a un interesante trabajo con las mujeres del sector, a quienes acompañaron en la constitución de un Comité de Desarrollo que hoy les permite postular a beneficios y recibir recursos. Es también en la sede vecinal Las Almendras donde funciona una de las oficinas del CIISETS.

Se suma a todo lo anterior, los distintos proyectos que sacan adelante desde el compromiso con la comunidad y con la disciplina del Trabajo Social: El Grupo de Estudios Críticos, el boletín informativo mensual, la revista Lelikelen, la instalación de un sistema de mediación escolar en instituciones de enseñanza media y múltiples proyectos interescuelas en los que participan junto a las facultades de Psicología y Educación Física, entre muchos otros.

Conversamos con Carmen Gloria Jarpa Arriagada, Coordinadora Académica del centro, vertemos aquí la interesante entrevista resultante de este diálogo:

¿Cuál es la particularidad del Trabajo Social Crítico?

El Trabajo Social Crítico recupera varios afluentes teóricos, entre ellos el neomarxismo, el pensamiento decolonial y muchos de los planteamientos de la Escuela de Frankfurt. Desde esta sinergia, afirmamos que nuestro propósito como CIISETS es la recuperación del trabajo social ético-político emancipatorio, que nos interpela a preguntarnos constantemente si nuestra “intervención” está basada en alguna lógica de dominación o reproducción de la desigualdad o nos situamos “interseccionalmente” hacia lo social, comprendiendo holísticamente las variables estructurales que están a la base de la desigualdad social.

¿Por qué es fundamental generar conocimiento disciplinario?

Toda disciplina que dice serlo o que aspira a ser disciplina, debe construir conocimiento. Sin embargo, situados desde un Trabajo Social Crítico, ético-político emancipatorio, nuestra misión es co-construir este conocimiento desde un auténtico interés por el otro/la otra como sujeto que posee saberes y que vive situaciones problemáticas. Desde este punto de vista, estamos iniciando una línea de investigación que se denomina “investigación activista”, que compromete al profesional en el acompañamiento total de los procesos vividos por las personas y comunidades, y desde allí levantar conocimiento. Por tanto, estamos en contra de la instrumentalización de los sujetos como “objetos de investigación”, sino que más bien nos sostenemos en la idea de la riqueza de saberes de las personas, de los pobladores. Así, el conocimiento surge desde contextos reales, con fuerte inmersión barrial y territorial.

¿Detectan la necesidad de un cambio de paradigmas en la forma en la que se entiende y aplica el Trabajo Social en Chile? (Habitualmente vinculado a instituciones y orientado a la distribución de productos asistenciales, naturalizándose esta práctica como una vía que solventa de manera específica problemas que son estructurales)

Afirmamos que la tensión entre dominación y emancipación constituye una discusión sin clausura en el Trabajo Social, por ello, muchos trabajadores sociales hoy asumen la profesión más bien como un medio para ganarse la vida y no como un proyecto ético-político. Las razones de aquello son múltiples. A mi modo de ver, tiene profundas raíces en los marcos conceptuales, procedimentales y actitudinales que hasta el día de hoy priman en las mallas curriculares, cuestión que genera un territorio de comodidad tanto para el que enseña como para el que aprende. Por otro lado, la fuerte inserción institucional potentemente representada por el aparato del Estado, lleva a muchos de nuestros colegas a creer que la médula de la profesión es “cumplir el mandato”, y paulatinamente van abandonando las utopías, esas que nos hacen seguir caminando, según Galeano. En suma, apostamos porque los estudiantes que pasen por CIISETS sean capaces de vivenciar un trabajo social de fuerte identidad barrial, poblacional, con interacción directa con la gente, que recuperen la educación popular como acercamiento y que siempre se estén preguntando ¿para qué hago lo que hago?

¿Cómo se dialoga desde su perspectiva con las realidades emergentes: con la migración, los movimientos sociales o el feminismo? ¿Deben estar fuera del foco del Trabajo Social?

Para nada está fuera de foco del Trabajo Social. Al contrario, Trabajo Social, desde este marco ético-político emancipatorio, debe saber leer, discutir y co-construir intervenciones situadas e interseccionales. De hecho, la interseccionalidad es un concepto que emerge desde el feminismo, que hoy lleva la bandera de lucha de las desigualdades y que representa una nueva epistemología desde el feminismo decolonial. Ahora bien, el Trabajo Social tiene una deuda con muchos temas emergentes y, sin duda, a veces llegamos tarde a cuestiones que deberíamos leer más anticipadamente. Por eso es importante recuperar una línea de formación más crítica, que desarrolle la capacidad en los trabajadores sociales de indignarse más con lo que sucede, pero no quedarse en la queja, sino transitar hacia la propuesta y la acción.

¿Se necesitan más herramientas, especialmente cualitativas, que permitan integrar la experiencia y la contextualizan en el Trabajo Social?

En mi opinión, las herramientas ya están en la caja, sólo tenemos que atrevernos a usarlas. La educación popular, por ejemplo, nos dejó un legado profundo de cómo realizar un acercamiento respetuoso a las personas, a partir de un principio decisivo: todas las personas tienen saberes. Entonces, renunciar a la idea de un experto o a la remasterización salvacionista es una interpelación diaria. Es evidente que es mucho más rápido dar un consejo, o ayudar asistencialmente, pero siempre podemos ir más allá. El trabajo en los barrios es algo que se inició el siglo pasado, dónde “estar en terreno” era algo habitual. Hoy ha perdido fuerza, pero es necesario retomarlo. Las entrevistas en profundidad, las observaciones etnográficas, las discusiones y debates, las asambleas en las comunidades, la recuperación de memoria histórica, fueron realizadas durante mucho tiempo antes de la dictadura. Lamentablemente, se extraviaron luego del predominio del racionalismo instrumental y del predominio del pensamiento positivista. El tesoro sigue estando allí, pero hay que animar a las nuevas generaciones a recuperarlo.

Además de su coordinadora académica, el CIISETS está formado actualmente por el encargado técnico, Sady Leaman y cuenta con la participación del director de Escuela de Trabajo Social, Héctor Vargas. Esta estructura se encuentra nutrida por 11 Trabajadores Sociales en Práctica: Ruth Parada, Carla Oliva, Nicoll Pinilla, Francisca Nuñez, Constanza Orellana, Soledad González, Dayloret Lorenzen, Camila Espinoza, Nicolás Silva, José Cisternas y Fabián Somos. Fue este último quien se refirió en específico al Grupo de Estudios Críticos dependiente del centro del que forma parte:

El grupo de estudios críticos, surge de la necesidad de replantearnos el rol que poseemos como estudiantes – tanto secundarios como universitarios – que hemos gozado el privilegio de estudiar, teniendo la responsabilidad de situarnos críticamente en favor de nuestra clase, la clase subalterna. Pues, entender cómo funcionan las lógicas de dominación del patriarcado y capitalismo nos servirá para posicionarnos en pos de un proyecto ético-político emancipador para nuestro pueblo. Un proyecto que le brinde la dignidad en todas las expresiones del campo popular.

Por tanto, la finalidad de este grupo, es generar instancias de discusión en las cuales podamos enfrentarnos, si es necesario, en el plano de las ideas, para poder así prefigurar el mundo nuevo que queremos construir. Para aquello, la modalidad del grupo consiste en abordar macro temas y paralelamente micro temas, por intermedio de ensayos que son realizados por los mismos participantes.

Las discusiones generadas pos-trabajo tienen como finalidad acercarnos a una postura clara que posteriormente nos servirá para tomar posicionamiento frente los temas trabajados.

Tanto los macros temas como los micros temas son elegidos por los participantes del grupo, y éstos responden siempre a la contingencia nacional y local, ya sea en los ámbitos de la política, cultura, economía, las artes en general, etc.

Para mayor información, el centro cuenta con el correo electrónico <ciisets@ubiobio.cl> y la página de Facebook CIISETS

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