El urgente mensaje de las aves migratorias

En la actualidad se conocen alrededor de 10.000 especies de aves que habitan nuestro planeta. Cerca de 2000 de ellas son total o parcialmente migratorias, un fenómeno asombroso presente en diferentes seres vivos como mecanismo de adaptación y supervivencia.

La espectacularidad que este proceso ha alcanzado en las aves, está determinado evidentemente por su capacidad de volar. Lo hacen siguiendo diferentes patrones, siendo el más común el traslado entre los hemisferios norte y sur, desde las zonas de reproducción y cría, hasta las zonas de invernada o descanso.

En un viaje no desprovisto de riesgos, vuelan anualmente durante miles de kilómetros. Así ocurre por ejemplo con los zarapitos, que llegan desde la tundra de Alaska a los humedales de Chiloé, en una travesía de 15.000 kilómetros.

Son los ambientes acuáticos, ya sean marino-costeros o continentales (lagos, lagunas, ríos, arroyos o estuarios) los que presentan una mayor cantidad de recursos disponibles para que estas aves puedan abastecerse de energía durante su largo éxodo. Constituyen las columnas de las rutas naturales llamadas “corredores migratorios” que, lejos de ser carreteras expeditas, están colmados de obstáculos: barreras ecológicas y geográficas, depredadores y condiciones climáticas que muchas veces les impiden detenerse o alimentarse durante los traslados. Este es el caso del playero rojizo, que puede llegar a volar hasta 4.000 kilómetros sin parar durante su viaje desde el Ártico hasta Tierra del Fuego (un 25% del total del trayecto).

Cualquier variación en la población migratoria es un indicador generalmente alarmante. Tristemente, los últimos años han permitido comprobar que el adelanto o tardanza de los desplazamientos, el aumento explosivo o la disminución de ejemplares, están asociados a modificaciones en el medio natural, particularmente al cambio climático, la contaminación ambiental y la destrucción de los ecosistemas. 

Son los mismos humedales que guían a las aves, los que permiten la vida de especies vegetales y de otros animales, incluyendo la de los seres humanos. En Ñuble contamos con el privilegio de una costa rica en biodiversidad, cuencas hidrográficas en el valle central y una reserva natural en la zona cordillerana que reciben cada año a gaviotines sudamericanos, cisnes coscorobas, zarapitos, gaviotas cahuil y dominicanas, cormoranes,  patos gargantillos, pelícanos, halcones peregrinos, aguiluchos y otras aves con las que compartimos la urgente necesidad de proteger el entorno que es banco de recursos naturales, fuente de agua dulce para el consumo y para el riego tan fundamental en nuestra zona.

Este 10 de mayo es el Día Mundial de las Aves Migratorias y, cuando comprendemos que su destino está tan emparentado con el nuestro, entendemos que solo podemos volar juntos en la misma dirección. 

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