Este 18: Dosifique por: Carlos Candia Berrocal, el Ciudadano Candia

Foto: Andrea Ayala

En mi casa –y con casa me refiero a mi familia paterna- siempre fue tradición comenzar chupando desde el 1ero de enero. Desde la primera cañita de chicha, seguíamos hasta el 22 celebrando la patria, obviamente. Aunque mi familia es muy patriótica para estas fechas, lo que primaba era la motivación alcohólica más que el recuerdo por aquellos mártires que libraron a Chile de la corona española y se lo entregaron a la corona inglesa, según dice un youtuber. Por esta razón, les vengo a dar mis: RECOMENDACIONES PARA SOBREVIVIR A LO MEJOR Y LO PEOR DE PASAR LAS FIESTAS EN CHILLÁN

Comencemos por enfrentar uno de los mayores mitos, ese que dice que la chicha del Pala tiene agua ardiente: Una vez, cuando las ramadas todavía se hacían donde ahora está el “mall chino”, me compré un cachito de chicha que costaba 200 pesos. Serían unos 150 cc., y como tenía 2 lucas, me compré 10. El resultado fue que tener que ir corriendo al baño químico a devolverle a la Madre Tierra los tallarines con vienesas del almuerzo. Vomité como gorila.

Posterior a eso estuve curado toda la tarde y gasté otras cuantas lucas tirándole monedas a la rana que, digámoslo, amigos, es una estafa.

Luego de esta historia, que valida mi experiencia tomando chicha en cacho de dicha picá, tengo que admitir que si bien no puedo corroborar la composición de ese auténtico brebaje, puedo asegurar que sus tintes lilas evocan el paso de los años y desbordan el sabor dulce de manantial y aguas calmas, de la misma manera que luego propician el despertar estomacal y la evocación a Gajardo. Así que mi primera recomendación es: Váyanse despacito por las piedras.

Segundo consejo: Tener cuidado con la bicicleta. Andar borracho en bicicleta es algo común entre la juventud chillaneja. La capacidad de poder llegar a cualquier parte, sin dudas vuelve a este medio de transporte el mejor de su especie, pero alas pequeñas sacás de cresta y rasmillones en la cara que ocurren de repente para quedar como recuerdo de los buenos momentos, se suma en esas fechas abundarán en Chillán los palurdos curaos manejando. Los ciclistas que compartimos calle con esos inescrupulosos podemos tocar la peor parte. Por eso recomiendo preferir las calles chicas y no transitar por avenidas muy grandes.

Tercer punto: No hay donde bailar cueca. Particularmente encuentro a la cueca un baile fome y poco atractivo, lo que no quita que sea un genio en la pista de baile (quienes conocen mi pasado saben sobre mi talento cuequeril), y por lo mismo se que en Chillán no encontrarán lugares para ir a bailar. Como la cueca no es exactamente un ballroom, no hay lugares adaptados para realizar este dancing que requiere caleta de espacio para dar las vueltas y desplegarse en los escobillados. Las ramadas han sido un asco terrible durante (por lo menos) los últimos 4 años seguidos.

Cuarto y quizás más importante: Dosifique. Como son más días que los que faltan pa’ cambiar de presidente, la comidita, el asadito y el copetín vuelven al 18 una trampa mortal para el sistema digestivo. No vaya a ser cosa que el día 19 lo encontremos tirado en la cama sufriendo por un coma gástrico. Así que amigo, amiga, tome puro vino, nada de mezclar cosas. El terremoto es ilegal para el ser humano… ¿CUÁNTA AZÚCAR Y COPETE MALO SE PUEDEN SERVIR EN UN SOLO VASO?

Hay otras drogas que utiliza la juventud para desinhibirse y sobrevivir a la adolescencia. Puede ir viendo por días a cuál ponerle el énfasis, pero recuerde que tiene que vivir todo el mes y tiene que alcanzarle. Por otro lado, hay otras actividades que son panoramas bacanes, como salir a elevar volantines. Además, no olvidemos que siempre esta Coihueco para mandarse los copetes en sus ramadas, que si son campesinas y funcionan.

Recapitulando para que no se le olvide: Conduzca con precaución porque siempre hay borrachos y los ciclistas estamos en desventaja. Tome solo vinito porque la chela hincha y el terremoto debería estar prohibido. Vaya pa Coihueco y haga alguna otra cosa que no sea chupar y comer, poh, mijite.

 

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