Inmigración: Estudio Desmiente que Migrantes Supongan una Carga Para el Sistema Sanitario

Contrarios a la inmigración coinciden con relativa frecuencia en exponer dos  argumentos comúnes: los inmigrantes son portadores de enfermedades que arriesgan la salud pública y suponen una carga para los sistemas sanitarios de los países que los reciben. Sin embargo, un estudio reciente desmiente de manera categórica tales afirmaciones y las señala como dañinas y generadoras de odio y xenofobia.

Tras dos años de intenso trabajo en el que 20 expertos de diferentes países recabaron datos a lo largo del mundo realizando así la revisión más completa de evidencia científica disponible hasta la fecha sobre esta materia, la Comisión sobre Migración y Salud de la University College de Londres derrumbó mitos como los anteriormente mencionados,  que hoy en día son usados por diferentes gobiernos para negar la entrada a inmigrantes o restringir su acceso a la sanidad pública, concluyendo que estos carecen de fundamento alguno.

Además de alertar sobre algunas políticas que se están llevando a cabo gracias a la asimilación de dichos mitos tanto en discursos políticos como en la sociedad (detención de migrantes en las fronteras de Estados Unidos o la negativa del Reino Unido a atender migrantes en centros de sanidad pública), el estudio incluye recomendaciones para mejorar la respuesta de los gobiernos ante la migración.

El estudio al completo fue lanzado el pasado  sábado con motivo de la Conferencia Intergubernamental de las Naciones Unidas para el Pacto Mundial sobre Migración en Marrakech (Marruecos).

 

¿Representan los migrantes una carga para los servicios de salud?

Ibrahim Abubakar, presidente de la Comisión sobre Migración y Salud de la University College y docente de dicha universidad, responde con un rotundo “no”: “El discurso populista demoniza a los inmigrantes, que fortalecen las economías y refuerzan la atención social y los servicios de salud. La creación de sistemas de salud que integren a las poblaciones migrantes beneficiará a la sociedad con un mejor acceso a la salud para todos y beneficios positivos para las poblaciones locales.

No hacerlo podría ser más costoso para las economías nacionales, la seguridad sanitaria y la salud mundial que las modestas inversiones necesarias para proteger el derecho a la salud de los inmigrantes y garantizar que puedan ser miembros de pleno derecho de la sociedad”.

Richard Horton, editor de The Lancet en Science Daily, también se refirió al impacto de los inmigrantes sobre la economía local: “nn general, los inmigrantes contribuyen más a la economía de lo que le cuestan, y cómo demos forma a su salud y bienestar hoy impactará en nuestras sociedades para las generaciones futuras”.

Como señala el informe, los inmigrantes constituyen además un alto porcentaje de los profesionales sanitarios en sus países de destino. Por ejemplo, en el Reino Unido, un 37% de sus médicos se graduaron lejos de sus fronteras.

 

Mito derrumbado

Según datos del estudio, por lo general los inmigrantes tienen tasas de mortalidad significativamente menores en la mayoría de categorías de enfermedad con respecto a la población local de sus países de destino. Con datos de mortalidad obtenidos de 15,2 millones de migrantes de 92 países, se concluyó que tienen menores probabilidades de morir por enfermedades digestivas, nerviosas, respiratorias, cardiovasculares, trastornos mentales o neoplasias que la población local.

Infecciones como la hepatitis, tuberculosis y el VIH representan la excepción, además de causas externas como la violencia. Pero, según el informe, los estudios también señalan que el riesgo de propagación solo es alto entre las comunidades migrantes, y por el otro lado, casi insignificante para la población local. El contagio de las infecciones nombradas, a menudo, tiene como causa las condiciones en los campamentos de refugiados y centros de detención de los que proceden un importante número de migrantes, donde no siempre es posible acceder a las vacunas y las infecciones pueden propagarse con mayor facilidad.

 

“Los migrantes son más saludables y contribuyen a la economía y al bienestar sanitario. No hay evidencia de que los migrantes supongan más costes ni de que transmitan enfermedades infecciosas. La exclusión de los inmigrantes de los sistemas de salud y la creciente retórica negativa es puramente política y no se basa en ninguna evidencia. El ambiente hostil hacia los inmigrantes ha llevado a que se les niegue la atención médica en algunos países y ello tiene graves consecuencias económicas directas sobre la salud pública” concluye Ibrahim Abubakar, advirtiendo las posibles consecuencias que acarrea limitar la entrada o atención médica a los migrantes y recordando los compromisos de “salud para todos” recogidos por la Organización Mundial de la Salud”.

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