La deforestación en la Amazonía brasileña sigue creciendo de manera alarmante

La deforestación de la Amazonía brasileña durante el 2019, año en el que las llamas consumieron una importante parte de la selva tropical, fue la mayor de los últimos once años, según el gobierno de Brasil.

Un estudio divulgado por el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE) revela que la Amazonía brasileña perdió 10.129 kilómetros cuadrados de vegetación entre agosto de 2018 y julio de 2019, lo que supone un área equivalente al territorio de un país como Líbano.

Un desastre que representa el mayor nivel de deforestación en un año desde el 2008 y que afecta enormemente a uno de los pulmones más importantes del planeta Tierra.

 

 

 

La deforestación del Amazonas crece inexorablemente

2019 marcó un nefasto récord, sin embargo, las malas noticias respecto a la salud de la Amazonía brasileña siguen siendo parte de una realidad que el gobierno de Bolsonaro continúa desacreditando día a día.

Entre agosto de 2019 y mayo de 2020, la deforestación en la Amazonía brasileña creció un 54% en relación al período inmediatamente anterior. Durante estos 10 meses, un total de 4.567 kilómetros cuadrados de selva resultaron devastados.

Según el informe de INPE, en mayo de 2020 la Amazonía brasileña perdió perdió 649 kilómetros cuadrados de selva nativa, la segunda tasa más alta de deforestación para este mes en la última década.

Los datos indican, alarmantemente, que la destrucción de la selva sigue aumentando. Aunque los 649 kilómetros de vegetación devastada en mayo suponen una reducción del 19% respecto al mismo mes de 2019, esta cifra es la segunda más alta de deforestación registrada en dicho mes durante los últimos 10 años.

 

 

Bolsonaro

Los datos divulgados por el INPE confirman que la deforestación creció desde que el líder ultraderechista asumió la Presidencia brasileña en enero de 2019.

Desde entonces la deforestación en la Amazonía del país se ha disparado y el gobierno, lejos de combatir esta situación, ha impulsado iniciativas muy cuestionadas por colectivos ecologistas como la reducción de la fiscalización en la Amazonía, el incentivo a la agricultura en la región y la legalización de la minería en la selva tropical.

En 2019 la deforestación creció un 85%, hasta los 9.165 kilómetros cuadrados, la mayor tasa de devastación desde 2016. En los tres primeros meses de ese año aumentó un 51,4% y, solo en abril, un 64% en la comparativa anual.

Estos datos y estudios realizados por el INPE tuvieron la peor respuesta por parte del gobierno brasileño. En julio de 2019, Bolsonaro destituyó al por entonces presidente del instituto.

El mandatario argumentó divergencias en torno a los métodos empleados por el organismo para medir la deforestación y consideró que los datos ofrecidos por la misma eran falsos de manera intencional para atentar contra los intereses políticos de la ultraderecha.

Sin embargo, la sociedad civil responsabiliza de manera directa al discurso de Bolsonaro y sus medidas, representativas de una figura que defiende la sobreexplotación de los recursos naturales.

La deforestación del Amazonas continúa creciendo de manera alarmante, tal y como evidencian los nuevos informes del INPE y de otras organizaciones ambientales como Greenpeace. El discurso de Bolsonaro no encontró tantos creyentes como hubiese deseado el mandatario, sin embargo, su discurso permisivo en torno a la Amazonía, el aumento de la tala de bosques por parte de madereros y la expansión de áreas de cultivo en la zona siguen atentando contra el entorno natural día a día.

Comparte esta publicación

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *