Foto: Esteban Ignacio

Las Tetas Son Nuestras Claudia Azul, Cuerpo Violeta

En las sociedades occidentales, capitalistas y patriarcales, las tetas están tremendamente sexualizadas y objetualizadas para el consumo masculino, esto no sucede por ser una zona “erógena”, prueba de esto es que el clítoris no es rebajado a la calidad de objeto y es más, puede ser una zona totalmente ignorada en una relación sexual con hombres, siendo que es el único órgano humano con la finalidad exclusiva de conectar con el placer.

Las tetas mamíferas, de una sujeta legítima, de una par que se plantea en un piso simbólico para expresarse de igual a igual dentro de esta evidente desigualdad, esas tetas que no son objeto ni son para el consumo masculino son las censuradas e ilegítimas, las tetas que amamantan, las tetas abuelas, las tetas masectomizadas, las tetas vendadas de los trans, las tetas libres, esas son las ilegítimas, y vale aclarar que no es un asunto estético, de otro modo no se explica que las tetas enormes, gordas y peludas de muchos hombres no se traten con la misma severidad y censura, o que grandes instituciones de poder no se opongan a su exhibición.

Mostrar las tetas en las sociedades occidentales, capitalistas y patriarcales, en un contexto en que las tetas son parte de una sujeta, pueden ser eróticas, pero no son objetos ni se exhiben pornográficas, ese acto ha sido históricamente subversivo y contrasistémico, y pone en evidencia la profunda hipocresía y descaro en la que se funda la moral imperante.

“Un acto exagerado” piensan algunas personas al ver una marcha de mujeres encapuchadas con las tetas zangoloteándose al aire, poniendo la cara cubierta y el pecho desnudo ante la represión policial. Esa frase es aplicada irreflexivamente en distintos contextos, como ante la denuncia de violencia, ante la defensa del acoso, o al considerar violación las relaciones obligadas incluyendo las que son con la pareja, en buenas cuentas, cuando una mujer decide sobre su propio cuerpo y lo plantea como parte de sí, y no como objeto de ofrenda o intercambio, ahí es cuando se considera una acción exagerada, en este caso, porque sacan a las tetas del lugar que les fue asignado en esta sociedad.

Mostré las tetas públicamente un 8 de Marzo, como una acción artística en conmemoración al día de la mujer y protesta por las desigualdades estructurales de género. Sentí que cuando se muestran las tetas una vez, se muestran para siempre, no hay vuelta atrás, para mí fue un acto benigno y amoroso, una expresión colectiva que descubríamos a tientas, un compartir de mirarse y pintarse, porque realmente las tetas son nuestras y no para el consumo de nadie, y es en la mente de la otra persona donde habita la sexualización de nuestras tetas, por eso no era nuestra responsabilidad taparlas.

Mi relación con mis tetas no es exclusivamente sexual, las toco cuando me emociono, cuando me late fuerte el corazón o siento las cosas en el alma, cuando siento mucho amor, cuando siento placer, soy sensible de manera especial a los abrazos. Es un lugar de mi cuerpo en el que no quiero tener estructuras ni alambres, ni ponerlas apretadamente juntas, porque no se juntan realmente y sueltas me vivo mejor.

 

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