Lo que derribó la ola Ciudadano Candia - Por: Carlos D. Candia Berrocal

Como un resplandor del sol en la ventana nos despertó el movimiento feminista este año. Hemos visto de todo; la transformación de Piñera (desde hacerse el vivo con las mujeres mientras se hacen las muertas, hasta un Piñera feministo anunciando cuánta cosa junta para las «fuerzas armadas”), denuncias, leyes nuevas, asambleas sin hombres, separatismo y sororidad. Todo esto en tan solo medio año.

Por eso se habla de la nueva ola, que ya reventó en la playa, y ahora comienza la recogida.

El otro día, hice un pipí en el baño de las aulas F en la Castilla (UBB), mientras hacía lo mío, me percate de un pene gigante hecho de ojos y pensé ¿Qué clase de meme es este? pero como no soy muy vivo, me fui para mi faena, (intentar tomarse su traguito sin que el guardia nos persiga), luego me enteré que los ojos eran de las compañeras de Mujeres Chillán, quiénes hacían una intervención para exponer el acoso y que nosotros los machitos entendiéramos qué significa el
acoso, las miradas, los juicios. Lo encontré pulento, pero al entrar en los comentarios de la publicación de Facebook que lo explicaba, me sentí como cuando leo a las personas que comentan en Emol prendiendo velas a Pinochet, pero esta vez eran compañeros de la universidad haciendo bolsa la
intervención, poniendo en evidencia el mansplaining y todos los plaining juntos.

Consejo baratos, ironías pencas, argumentos vacíos y cosas bien creepys, como “con esos ojos más me caliento” o “me quieres ver la tula”. A los que están detrás de ellos les cuento, por si todavía no se dieron cuenta, que la intervención tuvo éxito, que quedaron en evidencia: Las cabras sabrán identificarlos y botarlos al tacho de la basura y sumar argumentos para comprobar la necesidad de que existan asambleas separatistas.

No quiero ponerme fuera de toda la mierda que las compañeras combaten, porque yo también soy hombre, soy machito y tengo que cuestionarme lo mierda que he sido en la vida. El centro de todo está en las mujeres, diversas y únicas, pero a la vez regidas por un marco sociocultural y político que las ha cooptado desde que el mundo es mundo y hoy son ellas quienes que tienen que hablarnos a nosotros mientras nos dedicamos a escucharlas.

Por eso, esta columna hará un paso al silencio y les pedirá que sean ustedes, las
lectoras las que usen esta tribuna para contarnos, por el momento, hasta este punto ¿qué es lo que ha derribado la ola?

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