Marién Jara de Hostos, Autora de la Comedia “Carcinoma”: “Una Mirada Diferente es una Posibilidad de Integrar Algo Nuevo, Discutir y Construir”

Con solo 28 años, la actriz, directora y dramaturga Marién Jara de Host debió enfrentarse al cáncer de mama, un proceso personal que se transformó en investigación cuando evidenció factores comunes entre los y las pacientes de cáncer, y más profundamente con quienes compartía afección. Elementos relacionados con abusos de todo tipo, desde la falta de límites hasta el escaso amor propio, sumados a lo que experimentaría como vivencia y también como expectadora, decantarían en la historia de Sofía, protagonista de “Carcinoma”, obra que a la fecha acumula diversos reconocimientos por su calidad y propuesta irreverente, siendo el más reciente el del Concurso de Dramaturgia Joven de Mago Editories.

“Vi a Paulina Urrutia en la Amante Fascista y quedé profundamente enamorada (ríe). En verdad la Paulina corporalizó, en esa obra, un lugar emocional al que yo quería llegar con Carcinoma, y que sentí que volvió a habitar en la lectura dramatizada. Con José Bravo hice teatro de calle en algún momento, y me sorprendió mucho su versatilidad. El es un actorazo, tiene muchos recursos”, señala Marién sobre los actores que realizaron la lectura dramatizada de la obra en el evento realizado el 13 de noviembre en el GAM (Santiago) para la premiación y presentación de libro disponible en www.editorialmago.cl

La autora compartió con Revista Pudú reflexiones en torno al proceso creativo que hoy convive con la intención del equipo liderado por Francisco Jara, director y productor de la Escuela de Cine de Chile y Uniacc, que busca adaptar la obra a la gran pantalla durante 2019:

 

¿Que la enfermedad, el dolor, e incluso la muerte permanezcan como tabúes, nos convierte en una sociedad más enferma? 

Por supuesto que sí, pero fundamentalmente siento que la connotación negativa relativa al concepto enfermedad, es lo que finalmente le otorga un carácter pasivo que nos enferma aún más: esa idea de que las enfermedades se padecen y que no hay verdaderas posibilidades de acción o autogestión en cuanto a ellas. 

Pienso que si las enfermedades se vieran como un desafío evolutivo, que en alguna medida sintomatizan aspectos desequilibrados de tu personalidad para tornarlos al equilibrio, algo cercano a los  preceptos que propone la paridad andina aymara o el ying yang del zen, las enfermedades y sus posibilidades de sanación serían muy diferentes. Por supuesto, soy muy consciente de que se necesita tiempo, voluntad y energía para caminar hacia esos equilibrios, y lamentablemente estos tres factores son difíciles de manejar teniendo cáncer. Muchas veces la detección es tan tardía, que la emoción ya pasó al tejido y, en él, juegan las reglas de la ciencia y la naturaleza.

 

¿Cómo se infiltra una mirada divergente en este universo que suele aceptar pocos discursos como válidos?

La verdad es que la tesis de la obra ha sido bastante discutida. Para hacer el montaje, cometí el error (ahora lo encuentro tan obvio, pero en ese momento no lo vi así) de ir a pedir patrocinio a dos corporaciones de salud “tradicionales”, podríamos decir. Una me rechazó de inmediato, aludiendo que los preceptos de la obra iban en contra de la misión y visión de la corporación, y los otros me enviaron una declaración pública, manifestando su rechazo hacia mi obra ya que, en opinión de ellos, en la obra yo establecía el cáncer como una lucha, una batalla en la cual las perdedoras, que son menos lucidas y valiosas que las ganadoras, morían producto de ello. Argumentaban que las mujeres que han muerto de cáncer también son luchadoras y mucho blablá muy raro, muy lejano a lo que sentí que propuse en la obra y muy delirante además, a mi opinión. 

Ambos comentarios me llamaron la atención, porque me cuesta entender cómo una opinión divergente puede provocar este tipo de reacciones. Para mi una mirada diferente es una posibilidad de integrar algo nuevo, discutir y construir.

 

¿Cómo proyectas la edición de “Carcinoma” y su consiguiente evolución escénica?

La obra teatral “Carcinoma” pretendo realizarla durante el año 2020. Mi intención es dirigirla y para eso necesito cierta fermentación, creo yo. Me cuesta tomar buenas decisiones cuando estoy muy emo. En este momento, me siento extremadamente comprometida emocionalmente con el texto, como para poder pararme desde el lugar que necesito estar para dirigirlo. 

Me encantaría itinerar con la obra, sobre todo a lugares extremos, y poder armar conversatorios. Pero depende de varios elementos, porque es una obra con un tema muy potente, así que hay que ver cómo y dónde se monta, para que público, etc. 

La protagonista de “Carcinoma” es una vendedora de suplementos alimenticios que debe enfrentar temores y delirios. La voz masculina incorporada a la obra es el resultado del paso de la autora por la Corporación Yo Mujer, en la que constató la presencia masiva de violencia ejercida por hombres, dibujándose como otro cáncer al interior de la sociedad.

¿Y alguna oportunidad de verte en gira como actriz o directora de tus propias obras?

Sí, claro. Me gusta mucho viajar por trabajo al sur, es un placer. Vengo llegando del Festival de Teatro Carnaval del Sur, realizado en Puerto Varas. Fui con mis compañeros de La Mancha, la escuela donde estudio Teatro. Estuvo precioso el festival, las obras funcionaron muy bien, y lo pasamos la raja. 

 

¿Cómo definirías tu trayectoria artística hasta hoy? 

Creo que mi carrera artística podría definirse con algunos adjetivos: honesta, accidentada e intensa. Un buque en aguas inquietas, podríamos decir (ríe). Es difícil hacer carrera artística en Chile para los que no tenemos pituto en ninguna parte. La energía se gasta en hacer producción y otras cosas alejadas de la obra, y todo se demora y pasan cosas, y el tiempo, y los fondos, y la boleta, y blablablá. 

Pero no me quejo. El arte me apasiona profundamente y agradezco sentir esa pasión. Soy muy feliz en mi trabajo; he tenido oportunidades laborales muy enriquecedoras, de mucho aprendizaje. He trabajado mucho también, para mi esa es la clave de que funcionen las cosas. La vida ha sido una madre estricta, pero amorosa conmigo en este aspecto. 

 

¿Hay alternativa cuando se tiene espíritu creativo y generoso?

Creo que, con la pérdida de la espiritualidad, que varios estudiosos han señalado como una de las consecuencias de la implementación y uso del sistema capitalista, la ética y la moral – no católicas ni impuestas por alguna religión, sino las propias, las que nacen de nuestra verdad, por mucho que las ocultemos -quedaron relegadas a un aspecto secundario en todas las manifestaciones humanas, y con ello imperaron emociones emanadas de un sistema de competencias. Es habitual que te digan que en los negocios no hay amigos y cosas de esa índole, que solo confirman la ausencia de cualquier tipo de gestion emocional (femenino), en el sistema neoliberal (masculino). 

Desde ese contexto, y como soy creyente, andar con buenas intenciones siempre traerá recompensas. Esos mitos emanados del sistema de capitalista lleno de competencia y miedo, como que en el arte hay mucho ego y que siempre te quieren cagar, se tiene que terminar, son un hábito emocional antiguo, que hay que partir erradicando desde nuestras acciones y buena onda. Creo que no hay que ser tan grave e intentar disfrutar de los otros. Es tan fácil y gratis pasarlo bien y crecer juntos. Para mi, honrar la vida es celebrarla juntos. 

 

“Quiero terminar agradeciendo a Francisco Jara y su productora por realizar el evento en GAM,  y a la empresa de catering de Jorge Arias, que patrocinó el evento con un maravilloso cocktail”, quiso mencionar la artista.

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