Messi: Embajador de Adidas y Unicef o el Mercado de la Paz Por: Pablo Apellidos

La selección de Messi, Argentina, tenía pactado un partido con Israel que nunca se concretó. La razón que dieron los albicelestes fue “no querer jugar contra la selección que representa a un estado asesino”, en alusión directa al genocidio que perpetra dicho país contra el estado, reconocido o no, de Palestina. La loas cibernéticas de todo, o casi todo, este gran archipiélago llamado Tierra no se hicieron esperar, y fue en esa efervescencia comunicacional que mis amigos, que al igual que yo apoyan la “causa palestina”, me hicieron llegar una nota que llamó mi atención de manera particular: Messi declaraba que su condición de embajador de UNICEF no le permitía jugar en contra de el representativo de un estado que de manera sostenida asesina niños y niñas.

Admirado Lio, está bien, eres rápido, potente, la llevas pegada con velcro al pie. Cuando dribleas le dislocas la cadera a tus contrincantes, pero a veces (igual que todos) haces una de más. Lio, ni siquiera te preguntaré o cuestionaré el rol de UNICEF en este loco mundo accidental occidental. Pero detente un momento y mírate ese buzo que tienes puesto, es abrigador cuando hace frío y refrescante ante el calor, ese buzo de la marca de las tres franjas que te da millones de dólares por “conceptos de Imagen” y propaganda ¿Quién lo hizo?

Hay países cuyas selecciones no van al mundial, Vietnam, países de esos que cuesta imaginar donde quedan o los colores de su bandera, Indonesia. Países pequeños, como los niños que los habitan y que zurcen los balones que serán golpeados por tus zapatos que irán acoplados a tus pies como una segunda piel y que llevarán a tu país a la gloria si Brasil no dice lo contrario, pues a pesar de Macri, tu pueblo puede tener satisfacción.

Te cuento Lionel, que Adidas es una empresa que explota niños y adultos de manera indiscriminada y que el que busquen operar en ciertos países no es casualidad, pues pagar alrededor de 2 dólares el día, o perseguir política y judicialmente a sindicalistas que piden no tener que trabajar 6 días seguidos 8 horas diarias, en donde existen trabajadores que viven hacinados y que presentan constantes desmayos durante sus jornadas de trabajo, para Adidas es un privilegio, de seguro envidiado por muchos en mi país.

Yo no pretendo hacerte cargo de todo esto, por lo demás no me leerás,lo que sí quisiera saber es por qué un embajador de UNICEF evade impuestos por medio de fundaciones de caridad y cuentas en paraísos fiscales. Esos tributos que no pagas Lionel, tal vez podrían beneficiar en algo a los niños y niñas que en las villas argentinas son víctimas de la violencia estatal por medio del aparato represivo policial. Han habido niños muertos, sabelo. No puedo imaginar lo difícil que debe ser estar en tus zapatos.

Lio, no pienses que te condeno, lo que hicieron está bárbaro si es que sirvió para que alguien se interesara en hacer algo que vaya más allá de “apoyar” frente a la luz de una pantallita una causa tan noble, pero ojo, que el día en que Palestina sea una nación libre del sionismo y si es que la constante expansión económica así lo requiere, podrías tener a uno de esos niños que aún sobreviven y resisten zurciéndote un buzo abrigador frente al frío y fresco ante el calor, a ti y a todos tus compañeros. 8 horas diarias, 6 días a la semana por 60 dólares al mes, hacinados y muriendo de hambre.

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