“Necesito contar mi verdad”: Denuncian a cantautor Kaskivano por violencia intrafamiliar

Mi nombre es Natalie Pincheira, y necesito contar mi verdad. Mi relación de pareja tuvo una duración de siete años con el cantautor Marcelo Castillo ‘Kaskivano’ con quien tengo una hija y con quien viví violencia intrafamiliar”.

Pincheira, ex pareja del cantautor Marcelo Castillo, conocido como “Kaskivano”, realizó una denuncia pública mediante Facebook que remeció a las redes sociales. La mujer explicó que, durante los siete años de relación que mantuvo con el artista, sufrió episodios de violencia psicológica y física.

“Ya ha pasado más de un año del quiebre de la relación. Decidir llevar todo esto a una instancia judicial, me obligó a armarme de valor y atreverme hablar. La resolución del caso desembocó en una medida cautelar hacia mí —aún vigente—, y visitas directas y regulares con mi hija bajo la supervisión de un familiar cada 15 días. En dicho proceso también se determinó que él debía seguir un tratamiento psicológico, con indicación de tratamiento siquiátrico. Sin embargo, hasta ahora, no he observado cambios, esto es algo que no ha parado y que necesito poner fin, por eso esta declaración”, comenzó relatando la mujer.

Ante su relato, Pincheira aseguró que “como mamá y como mujer que ha vivido violencia intrafamiliar durante esta relación, quiero dejar de ser cómplice por mi silencio, silencio que a él tanto le acomodó y sigue acomodando. Quiero dejar de lidiar con el constante lavado de imagen que él hace hablando de humanidad, de conciencia, de política y quiero desmentir un entramado de historias falsas que él ha ido creando para blanquear su imagen, tanto en la esfera pública como en los círculos cercanos y comunes, donde se observan inconsistencias que nos repercuten, tanto a mí como a mi hija”.

La mujer explicó que el primer hecho de violencia ocurrió en Santiago, cuando recién comenzaban a vivir juntos: vivíamos en un departamento y a raíz de una discusión el me encerró en una pieza, yo me desesperé, luego el entró a la pieza, me tiró a la cama, me apretó del cuello, después me metió a la ducha. Posteriormente tomó un cuchillo, gritó y se quería tirar del séptimo piso del edificio. Nunca me había enfrentado a algo así. Una vez, ya calmado, él solo pedía perdón y la eterna promesa del cambio. Él pedía perdón y yo lo perdonaba una y otra vez”.

Asegurando que le pidió reiteradas veces al cantautor abandonar el hogar, a lo que él respondía que “se iría solo” si se volvía a repetir una situación como la vivida, algo que nunca ocurrió pese a protagonizar nuevas agresiones contra ella, continuó relatando otro de los episodios sufridos: la última vez que me agredió habíamos discutido. Vivíamos en Los Ángeles, en un sector rural. Quería una ducha para salir del malestar y la tensión generada por la discusión. Cerré la puerta con llave y mientras me bañaba, manipuló la chapa, ingresó al baño, sacó la cortina a tirones, yo grité de susto y él me pegó. Yo lloraba angustiada, mi hija de dos años en ese entonces andaba rondando por la casa, ubicada en el campo, sin vecinos cercanos, donde gritar se vuelve un acto nulo, nadie escuchaba”.

Agravando aún más los hechos, “Kaskiviano” también fue acusado de agredir a su hija de 2 años: “si bien fue un padre diligente de hacer comida o cambiar pañales la paciencia no era lo suyo. También le pegó a mi hija de 2 años en ese entonces, le dejó la mano marcada con relieve y fue para mi cumpleaños. Tenía una conducta reiterativa de echar a perder los buenos momentos. Después de pegarle lloró, pidió perdón, decía que él no era así, que estaba presionado, estresado, que su vida era terrible, por supuesto, que lo perdonara”.

Cuando decidí hacer la denuncia por VIF, él dijo que iba a reconocer todo, que me amaba, que no me preocupara porque él no me iba a hacer más daño. Después de varias audiencias, reconoce esto frente al tribunal, lo cual permitió la suspensión condicional de procedimiento. Obviamente el reconocimiento social es inexistente. Continuar hablando de consciencia social con su música y canciones feministas es mucho más fácil y cercano”, continuó Pincheira.

La mujer aseguró que, con el entorno de la por entonces pareja, el cantatutor “empezó a defenderse diciendo que él me había pegado esa última vez porque yo me quería suicidar, justificando lo injustificable con mentiras, atribuyéndome además la responsabilidad de ‘provocar’ su violencia. (…) Obviamente negó que nos golpeó a mi hija y a mí, y sumó a esto que era yo quien no le había dado la oportunidad de cambiar, a pesar de que él se estaba ‘tratando’”.

La víctima concluyó su relato señalando que “hoy, y faltando a la verdad, él cuenta que tenemos buena relación, que estamos más amigos, que la cosa está más tranquila, que tenemos amigos en común, que él está sanado, por supuesto para blanquear su imagen y no perder el título de cantautor consciente. Esto no es más que manipulación con el entorno, ya que desde que nos separamos nunca más lo vi, me quedé con la responsabilidad total de la crianza, y la comunicación telefónica que alguna vez tuvimos por nuestra hija fue cada vez peor, hasta tener que decidir no hablarle nunca más”.

 

 

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