Nos Dejó un Legado Musical por: José Astroza Arroyo, Colectivo Arte en Movimiento

N. del A. : La fotografía fue tomada en Talca el 12 de febrero del 2018. 

Una semana intensa de música en pleno febrero en la ciudad de Talca fue donde lo conocí. Esos días estaba expectante a lo que podía pasar con su llegada. Teníamos 2 conciertos y hubo 3 ó 4 días de ensayo donde tocamos sus obras.

El primer concierto fue transmitido en vivo para todo Chile. Un gran homenaje del cual pude ser parte, pero ahí no acabaría todo. Faltaba un concierto que tenía una importancia aun mayor, él iba a estar presente y nos iba a escuchar.

En el ensayo general se acercaron sus familiares a dar indicaciones musicales que todos recibimos con mucha admiración. Esperé con ansias que comenzara el concierto y al concluir, él se acercó. Sí, era Vicente Bianchi. Se mostró ante nosotros como una persona muy cercana, accedió a sacarse fotos con todos los miembros de la orquesta, incluso él nos pidió fotos a todos nosotros. Sin formalidades nos contó historias sobre sus viajes a Talca y anécdotas que tuvo por estos lugares.

Lo recuerdo así, como una persona dada a los jóvenes, tanto, que si bien fueron escasos 20 minutos de conversación, pude apreciar que solo quería  entregarnos su experiencia y transmitir esas ganas de hacer música que brotaban en sus palabras.

Pianista, director de orquesta y coros, lo que más lo destacó fue su habilidad a la hora de componer: Rescató ritmos, armonías y melodías tradicionales de Chile, mientras cultivava amistades selectas como la del poeta y premio nobel, Pablo Neruda Premio, o Enrique Soro, a quien el propio Bianchi contó haber podido escuchar al piano en una visita que realizó a su casa.

Muchos de sus estrenos musicales los hizo en radios de Chile. Dentro de su larga lista de composiciones, encontramos obras para orquesta, coro, piano, etc… Una infinidad de música que compuso en su larga vida; 98 años que no cualquiera alcanza a cumplir, menos aún dejando un legado invaluable como el que nos dejó al partir el recién pasado 24 de septiembre.

Tratando de encontrar un sentido a su partida, recuerdo la forma en que se refería a su música: “..No quiero que mis discos estén en las estanterías, quiero que la gente las escuche”. Y ahora yo me pregunto, ¿cuánta música docta chilena escuchamos? Estoy seguro de que es muy poca, pero ahí nos espera el legado musical de Bianchi, el que compuso en concordancia con su visión sobre las artes y por eso decidió basar su trabajo en las melodías tradicionales chilenas, adaptándolas a los instrumentos doctos, para masificarlo, pero también para servir de reservorio de la tradición musical del país.

Y ahora, ¿qué podemos hacer para que la música docta chilena no se pierda a través del tiempo? Lo inmediato es escuchar y aprender a valorar a los compositores chilenos, y a aquellos que sigan los pasos de Vicente Bianchi, quien no se limitó a la composición, sino que también rompió con los estándares de la música al fusionar lo tradicional con lo docto.

Vicente Bianchi nos dejó, pero nos dejó un legado musical.

 

 

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