Orgullo Por: Valentina Moreno - Activista Fundación Iguales Ñuble

Se acerca una nueva conmemoración de los incidentes en Stonewall Inn, los hechos ocurridos el 28 de junio de 1969 en uno de los escasos locales de ambiente LGBTI+ que existían por aquel entonces en Nueva York y que detonarían el surgimiento del Día del Orgullo. La resistencia ofrecida por los/las clientes del local ante la violenta irrupción efectuada por la policía, supuso un punto de inflexión en la lucha por el reconocimiento de los derechos de las personas del colectivo por parte de la sociedad y las leyes. Conociendo el origen de la conmemoración, cabe preguntarnos por qué hablamos de “orgullo”. 

Como primera aproximación, Carlos Jáuregui, activista argentino por la Diversidad Sexual que figuró como el primer presidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) entre 1984 a 1987, que en 1991 fundara la asociación Gays por los Derechos, y que además encabezó en 1992 la primera marcha del Orgullo Gay Lésbico en Buenos Aires, nos señala que “en una sociedad que nos educa para la vergüenza, el orgullo es una respuesta política”. Esta frase, dicha en la primera marcha homosexual en Buenos Aires, expresa el sentir de toda una comunidad perseguida y discriminada por un sistema completo.

¿Por qué la comunidad Lésbica, Gay, Bisexual, Trans e Intersexual (LGBTI) debe sentir orgullo?

El orgullo es, primero que todo, un sentimiento asociado a la satisfacción de lo que uno/a mismo/a ha hecho o directamente de la propia estima. Teniendo en cuenta esto, la respuesta parece ahora más clara: Porque a pesar de todo, estamos vivos, sonreímos y marchamos juntos. Llenamos las calles de colores en todo el mundo para mostrarle a la sociedad que somos libres e iguales como todos/as los/as demás, y que derrotamos la barrera que cercenaba nuestra identidad. Vencimos el miedo a ser atacados y asesinados.

Pero en nuestro país no siempre fue así. Por eso y para poder observar más claramente los siguientes pasos tenemos que revisar la historia. Desde la primera marcha en 1973, hemos sido objeto de burlas, de soeces calificativos y, por sobre todo, de la persecución y muerte. Quizás una de las mayores conquistas icónicas recientes ha sido el fin de la penalización de la “sodomía”, como la llamaba el código penal, aun cuando queda un resabio legar con respecto a los menores de edad.

Otro de los grandes logros que ha tenido la lucha política de la diversidad sexual y de género es la Ley de Unión Civil  que permite, tanto a las parejas constituidas por personas de igual o distinto sexo, ser reconocidas por el Estado como una familia ante la ley.  De todas maneras, este es un primer paso. La plena igualdad llegará cuando todos/as, sin importar nuestra orientación sexual, podamos acceder a la institución del matrimonio civil.

También es gracias a la impugnación de los esquemas establecidos por grupos conservadores, que hoy estamos ad-portas de tener una ley de Identidad de género que dignifique a la comunidad trans, permitiéndoles adecuar sus documentos de identificación, para que estos representen quiénes son.

Son pequeñas metas en nuestro extenso camino hacia la plena igualdad.

Si no fuera por todas las valientes personas que, cada día trabajan por construir una sociedad más inclusiva, viviríamos en nuestra propia cárcel, en silencio o invisibilizados/as. Si no fuera por quienes vencieron el miedo y se sacrificaron para que otros/as pudieran vivir en libertad, no podríamos disfrutar como ahora lo hacemos. Cumpliendo con un verdadero rol social de fortalecer la democracia.  ¡La Diversidad nos enriquece!

Necesitamos comprender que no debemos dejar de luchar ni por un solo segundo por lo que por derecho nos corresponde. Necesitamos hacer que ocurran los cambios de toda índole y tomar la posta que nos entregan quienes ya han abandonado este mundo.

Somos parte de una comunidad que seguirá dando la cara y llevando a la luz una realidad que ha existido siempre, y cumpliendo esta misión llenos de orgullo por lo que somos y por lo que deseamos. Confiamos en que llegue el día en que las nuevas generaciones se pregunten: “¿De verdad se discriminaba por esto?”

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