Perros Chillanejos, Capítulo 5: La vida no es una caja de bombones Por: Carlos Candia, Michelle Contreras y César Zúñiga

Flora Intestinal.

La ansiedad explota primero comiendo. Un ahogo y unas terribles ganas de comer hace que el refrigerador tiemble, pero no tengo nada. Estoy solo sobreviviendo en una ciudad pequeña y acogedora, menos para mí, para mí lo acogedor y lo modesto termina por hastiarme, odiar solo porque el goce me ha sido negado, me lo he negado yo mismo, como si fuera mi voto budista, deje hace mucho de vivir.

Sobre el refrigerador veo un antiguo frasco de pepinillos gigantes, son alemanes, los compré hace mucho pensando que serían deliciosos, pero son dulces, así que llevan más de un año pudriéndose en el tejado del refri. Los miro con ojos de lince, ya no importa el sabor, ni las delicatesen. Mi ansiedad es pánico y el pánico es locura, me tiemblan las manos y los pies y siento que me voy a derrumbar si no lleno mi boca de comida.

Intento abrir el frasco y no puedo. Está apretado como si solo los dioses tuvieran la voluntad para abrirlo. Estoy solo, en la mierda. Me empuño la mano con el polerón para intentar hacer agarre y no puedo, lo mojo con agua caliente para que suelte, le pego un poco a la tapa y no puedo. En cierto momento, tomo con fuerzas el frasco con ambas manos y le aplico una llave, se rompe o se raja conche su madre. el sudor y la presión hace que se resbale de mis manos y se me cae, dejando una chorrera de vidrios, agua ácida y pepinillos maloliendo en el piso. Me agacho y me los echo a la boca, no gozo, no los disfruto, todo lo contrario, me asqueo enérgicamente y pienso en la detective que me cree culpable. No es primera vez que me siguen los pacos y esta vez me duele porque no tengo nada que ver, me trae los peores recuerdos.

Mientras como inconscientemente, muerdo un vidrio y me sangra la boca, grito -concha su madre- y voy, con caminata de borracho y las manos en la boca hasta la garganta, a buscar algo para detener el sangrado.

Miro en mi pieza media oscura, la luz, no la he arreglado hace mucho. Me intento alumbrar con el encendedor y se me quema el pulgar. Hurgo como puedo y encuentro bajo el velador mi viejo botiquín de supermercado, lo tomo como otras cosas que estaban abajo, me dirijo al living para ver mejor lo que encontré y me pongo un algodón, tieso como cadáver. En eso, entremedio de las cosas que saqué, pillo un viejo recorte de diario y quedo en silencio. La ansiedad y el pánico se calman y comienza la idea del suicidio:

No estaba bajo la influencia del alcohol
ALTO EJECUTIVO PERIODÍSTICO ES ENCONTRADO MUERTO AL VOLANTE TRAS COLISIONAR CON LA CALZADA
Luego de la cena de inauguración del año periodístico el alto ejecutivo José Joaquín Pereira fue encontrado siniestrado en la calzada de Aldunate 912. De copiloto iba su hijo, quien se encuentra a salvo, iba en estado de ebriedad.

La madrugada de este lunes se produjo un accidente que conmocionó a la prensa nacional. El destacado Ejecutivo del diario Las Últimas Informaciones fue hallado muerto en su auto, luego de protagonizar un accidente junto a su hijo que se encontraba de copiloto. En evidente estado de ebriedad se encontraba Juan Pereira, hijo del ejecutivo que se encontraba haciendo la práctica profesional en el diario de su padre, no dio declaraciones, pero sus más cercanos comentan el evidente estado de shock en el que se encontraba el joven; “no puede ni hablar de lo impactado”, señala Martín Larraín, amigo de Pereira Jr.

Aunque algunos invitados de la fiesta señalaron que quien iba manejando al principio era Juan, el hijo del director, quien fue encontrado al volante era su padre, situación que se explica, debido al estado de ebriedad del pupilo, “siempre se preocupó de que nadie maneja borracho” señaló la esposa del difunto.

 

Algunas pruebas apuntan a Pereira Jr.
PERITAJES MANCHAN FUNERAL DE JOSÉ JOAQUÍN PEREIRA
Según informes de la Fiscalía, cámaras habrían captado a Juan Pereira manejando pocos kilómetros antes del accidente.

Después de 4 días muy intensos en la familia Pereira Boofil, los peritajes muestran la toma de una cámara que indica, por el porte y las prendas de vestir, que quién iba de copiloto era Pereira padre, quién se encontraba, al parecer, dormido. “No se descarta el hecho de que el accidente lo haya producido Juan Pereira y que, ante la posibilidad de arresto, haya cambiado a su padre de lugar” señaló el Fiscal Torres, quien afirmó que la investigación continuará su curso pese a la tristeza del deceso.  Ningún Familiar ha querido dar declaraciones y Juan Pereira fue visto la última vez, saliendo del hospital con un vendaje en el rostro.

 

“Un hijo de mierda”, lo más suave que han dicho por redes sociales
TESTIGO SEÑALA: “VI COMO LO CAMBIABA DE PUESTO”
Un testigo de iniciales C. C. cuenta cómo ocurrió todo; “justo salí a fumarme un cigarro, cuando vi como paso todo, no le tembló la mano”.

Ayer en el programa “Verdades Mentirosas” un testigo de iniciales C.C. detalló lo que vio durante el accidente de J.J Pereira, “fue súper rápido todo, justo salí a fumarme un cigarro, cuando vi el auto en el piso, el joven, se arrastró entre los escombros, se miró completo y fue al lado del copiloto, ahí hizo el cambalache y llamó a la policía”.

Entre otros detalles el testigo clave del programa reveló que el hijo de J,J. ni siquiera lloró, ni se sintió mal por lo que hizo. De todas formas, los peritajes no han podido determinar la culpabilidad de Pereira Jr. y los familiares han desistido con iniciar algún tipo de querella o investigación.

El joven Pereira, se embarcó en un viaje al sur de Chile, que según escribió en su única red social, Facebook: “la vida no es una caja de bombones, si algo pasa, seguro pasará mal”. Tras este mensaje, y el programa de ayer una oleada de críticas se han levantado sobre el aspirante a periodista que hoy es el hombre más cuestionado de Chile.

 

De pronto un rayo de luz acarició mi espalda. La ansiedad se estaba calmando. Sentí un calambre en el brazo y me senté, en eso mi estómago empezó a hervir y carcomer mi esófago, fui a la cocina. Junto al mueble del servicio estaba la sal Disfruta. La serví en un vaso de agua fría, y en un instante mi puerta estaba en el suelo. Mis manos esposadas y la detective Troncoso me susurraba al oído: “te pillamos, po, compadre”, pese a que no  la vi, sabía que había una sonrisa en esas palabras. Yo lo único que pensé, en ese eterno resplandor fue “que no revise los recortes” y fue lo primero que uno de sus lacayos le gritó: “Troncoso, tengo acá unos papeles que te van a interesar”. La vida no es una caja de bombones.

 

Capítulo I
Capítulo II
Capítulo III
Capítulo IV

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