¿Por qué comunas Chile y del mundo están cambiando su forma de celebrar las fiestas?

Hace escasos días la Municipalidad de Taltal informaba a través de un comunicado oficial, la suspensión del show de fuegos artificiales para la celebración del Año Nuevo, una decisión basada en el impacto ambiental que produce la pirotecnia en el entorno, expresada principalmente en contaminación acústica y daño a la fauna y a los animales domésticos.

Motivos de la misma índole llevaron en 2017 a la comuna de La Florida a tomar igual determinación, señalando que durante los próximos años, la continuidad de este tipo de espectáculos estaría sujeta a una evaluación de acuerdo al estudio que confirmó su impacto nocivo en el entorno, en consonancia con lo sostenido por diversas agrupaciones que trabajan en diferentes puntos del país para su suspensión, especialmente en zonas cercanas a reservas naturales, tal como años antes sucedería en la Lobería de Cobquecura, cuando el Comité Pro Defensa de la Fauna y Flora advirtió la necesidad de trasladar el acto preparado para ser desarrollado a tan solo a 500 metros del santuario.

Este consabido daño ha llevado a otras latitudes a suprimir de manera permanente este tipo de espectáculos o a innovar para seguir disfrutando de su vistosidad. Es el caso de Collecchio, un municipio italiano que aprobó en 2015 una ley que establece que los fuegos artificiales, para ser visados, deben ser “silenciosos”. Un tipo de proyectil explosivo de calibre especial (menor) que evita el sonido que atormenta el agudo oído de muchos animales, ocasionando problemas auditivos, pánico, desorientación y otros trastornos del todo evitables si se prescinde de cohetes mayores que alcanzan los 170 decibeles, frente a los 120 que advierte la OMS como el umbral máximo de ruido a partir del cual se generan daños en el oído humano, especialmente de los bebés.

La misma medida ya ha sido adoptada por diversas zonas en Estados Unidos y, si bien no resulta una solución completa, considerando que el fuego y la propia luminosidad también afectan, especialmente a las aves silvestres, constatándose efectos de desorientación, abandono del nido e incluso muertes y accidentes de tránsito en el caso de animales de mayor tamaño (ver informe), lo cierto es que representan avances sostenidos en la erradicación del impacto antropogénico sobre el medioambiente y prueban la posibilidad cierta de implementar cambios positivos a nivel colectivo desde ámbitos tan diversos como la producción, el consumo y la celebración.

A este tipo de medidas se suma lo ocurrido con la ordenanza municipal de emitida en Pucón, comuna que prohibió recientemente la venta y el uso de confeti (challas), particularmente en las orillas del río Villarica, zona donde aún pueden encontrarse restos de los festejos del Año Nuevo 2018.

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