¿Por Qué Preferir Alimentos de Temporada? Foto: Andrea Ayala

Una breve visita a la feria permite observar que las estaciones frías traen consigo sus propios sabores. Vegetales fugaces aparecen intermitentes entre los de guarda, los que han recorrido miles de kilómetros y los que han prolongado su permanencia durante todo el año de manera artificial.

Un ejemplo claro de estos otrora productos estacionales es el tomate. Solo en la región de América Latina la mitad de la producción de esta fruta se daña antes de llegar a su destino de comercialización, dadas las largas distancias que separan la cosecha del país importador. Junto con esto, progresivamente se han ido modificando los métodos de producción para satisfacer la demanda permanente de los consumidores. Este capricho sacrifica algo más que la calidad y corresponde a un sistema forzado sobre el cual se evidencian grandes ventajas a favor de los vegetales de temporada. Entre ellas:

  • Al estar más cerca, requieren menos energía para transportarse, lo que contribuye a reducir las emisiones de CO2 involucradas en industria agrícola. Los espárragos, por ejemplo, fueron detectados recientemente como el sexto “alimento más contaminante” de Estados Unidos, solo por concepto de traslado, llegando a producir 8,9 kilos de CO2 por kilo.

 

  • Son alimentos más sabrosos, ya que pueden recolectarse en su punto óptimo de maduración, sin necesidad de inducir artificialmente este proceso. No hay nada más reconfortante que reencontrarte con los sabores y aromas que tu mente registró en la infancia. La exposición al sol estando en la planta por el tiempo adecuado, permite que se concentren sus propiedades y sean mucho más apetitosos.

 

  • Apoya la economía local. Al ser productos de proximidad, es probable que conozcas además el lugar exacto de donde proceden, quiénes están a cargo, qué mecanismos utilizan para producir, si usan o no de manera responsable los recursos hídricos, si establecen contratos justos con los trabajadores, en fin, tener mayor control sobre el sitio donde estás destinando tu dinero. Además, en lugares como Ñuble, se suele poder comprar directamente a pequeños productores y recolectores, lo que siempre es una experiencia gratificante.

 

  • Cada estación nos ofrece lo que más necesitamos. Así como en verano requerimos una mayor concentración de agua y tenemos la sandía, el melón, la pera o los zapallos italianos, en la época de frío es indispensable reforzar nuestro sistema inmunitario con vitaminas, como las contenidas en los cítricos que alcanzan su esplendor, o tener la dosis extra de calorías que podemos encontrar en las castañas y piñones. 

 

  • Permite que la tierra descanse y recupere nutrientes, evitando que se propaguen los monocultivos, con la consiguiente desertificación de los terrenos aptos para la agricultura. La rotación de cultivo permite además que se utilice un menor número de fertilizantes, reduce la incidencia de plagas y enfermedades y por ende, la necesidad de pesticidas y plaguicidas altamente tóxicos para toda forma de vida.

En lo que queda de otoño y durante el invierno, te invitamos a detenerte y mirar con otros ojos los productos de este listado válido para la zona centro-sur del país y a darles un lugar privilegiado en la cocina: 

  • Acelga
  • Apio
  • Achicoria
  • Beterraga
  • Lechuga
  • Brócoli
  • Coliflor
  • Membrillo
  • Manzana
  • Granada
  • Kiwi
  • Tuna
  • Pepino dulce
  • Espinaca
  • Zanahoria
  • Naranja
  • Callampas
  • Mandarina
  • Puerros

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es necesario consumir 5 porciones de frutas y verduras al día para seguir una dieta sana y equilibrada, y así tener la energía y los nutrientes necesarios para crecer, desarrollarse y mantenerse sano. 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *