ProVeg defiende el veganismo como herramienta para reducir el impacto ambiental

El veganismo no es solo una opción ética practicada por la convicción de preservar y fortalecer los derechos de cada ser que habita el planeta. A medida que la crisis climática y sus consecuencias han ido tomando relevancia entre la sociedad, este estilo de vida se ha posicionado como piedra angular del movimiento ecologista.

Es, probablemente, el mayor aporte que cada persona puede realizar por el entorno. Alimentarse de manera sostenible con productos de la zona y evitar procesados de origen animal en alimentación o vestuario no solo fomenta el respeto hacia la vida de los animales, también mejora la salud de La Tierra.

La organización internacional ProVeg ha señalado en su último informe que apostar por una alimentación vegana «es una de las tres acciones individuales más importantes que podemos hacer para reducir nuestro impacto ambiental».

Una dieta 100% vegetal, practicada de manera masiva, disminuiría un 71% la emisión de gases contaminantes relacionados con la alimentación y un 36% la huella hídrica.

Según un análisis mostrado en el informe, una semana sin consumir carne ahorraría el equivalente al agua de 500 cisternas de baño o 100 kilómetros de recorrido en auto.

En este sentido es imperioso realizar un cambio de nuestro paradigma alimentario. El impacto negativo de las grandes empresas sobre el Medio Ambiente es innegable, pero no podemos olvidar que, finalmente, el consumidor de muchas de esas grandes empresas es la sociedad. Una sociedad que ha de ser consciente y debe hacerse cargo de su cuota de responsabilidad eligiendo opciones más sostenibles o, al menos, exigiendo cambios en los modelos de producción para evitar la huella que generan estas industrias.

 

Huella en el planeta

A pesar de que minoristas e inversionistas presionan a las grandes empresas, para estas resulta imposible deshacerse de su imagen de máquina emisora de gases de efecto invernadero.

Gigantes como Gargill o Tyson Foods han prometido ambiciosas reducciones en las emisiones, mientras que otras han comenzado a ofrecer opciones veganas con el fin de satisfacer una demanda en auge. Sin embargo, ninguna de estas acciones puede esconder el hecho de que la producción de carne de vacuno genera el 14,5% de los gases de efecto invernadero a nivel mundial.

Cada día son más los mensajes de sostenibilidad que criminalizan a una industria que, además de vulnerar los derechos de los animales con prácticas que a menudo ni siquiera respetan la muerte indolora y amable que está legislada en sus respectivos países, atenta contra la salud del planeta.

Durante décadas hemos recibido multitud de informes y estudios que instan a la sociedad a consumir menos carne de vacuno por razones ambientales y de salud. Según datos revelados por estos informes, la agricultura se ubica por encima del transporte en emisión de gases de efecto invernadero debido, en gran parte, a la industria ganadera.

 

 

Alternativas éticas

Las alternativas vegetales son una tendencia mundial. Cada día son más aquellos que se denominan “flexitarianos”, personas que frecuentemente sustituyen la carne por productos de origen vegetal.

Una opción intermedia con la que una importante parte de la sociedad castiga a las industrias que se han caracterizado por sus prácticas irresponsables. Cada día son más las marcas o empresas que producen y comercializan sus productos vegetales para cobrar su cuota personal de una fiebre anti-carne que exalta las virtudes y beneficios de una dieta sostenible, sana y consciente.

Inicialmente estas alternativas se anticipaban como un producto de nicho, algo dirigido a un pequeño sector de la sociedad con el que satisfacer una necesidad no muy reclamada. Sin embargo, durante los últimos 10 años han surgido innumerables alternativas a la carne que han arrebatado una cuota significativa al mercado de origen animal. En este contexto, actualmente las leches vegetales representan casi el 20% del mercado mundial de leche.

Este tipo de alternativas y los resultados obtenidos suponen un enorme quebradero de cabeza para la industria ganadera. El mercado ecólogico y sostenible crece y se instala con rapidez, al igual que lo hace el veganismo/vegetarianismo/flexitarianismo a medida que las personas toman conciencia y deciden entre todas las opciones existentes con igualdad de información.

Atrás quedaron mitos como el alto precio de una dieta basada en productos vegetales o su impacto negativo sobre la salud. Actualmente es mucho más sencillo acceder a información verídica de nuestro interés, sin filtros ni desvíos orientados a conducir nuestras decisiones.

 

¿Genera una vaca más gases de efecto invernadero que un vehículo?

La petrolera rusa Lukoil emitió un informe que advierte esta situación.

Leonid Fedún, vicepresidente para el desarrollo estratégico de la compañía, precisó que una sola vaca produce 20 kilos de metano cada día, gas que afecta 27 veces más al clima de lo que lo hace el dióxido de carbono. Un vehículo promedio genera entre 2 y 3 kilos de CO2.

En este contexto es necesario señalar que la industria ganadera, vacuna y bovina, es responsable de una cuarta parte de las emisiones de metano en todo el planeta. La cría de estos animales produce cada año casi 115 millones de toneladas de gas metano, componente que se genera principalmente por los procesos fermentativos del alimento que ingresa al rumen.

 

Gas metano

El metano es un gas incoloro, inflamable y no tóxico considerado un potente gas de efecto invernadero que contribuye enormemente al Calentamiento Global (15%). Actualmente la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera es significativamente mayor a la de metano, sin embargo, se espera que a finales del siglo XXI el efecto de este gas supere al del dióxido de carbono.

 

¿Qué podemos hacer como sociedad contra ello? Cada ciudadano puede contribuir de manera significativa contra las emisiones de este gas. Optar por consumir carne orgánica de la zona y reducir el consumo de la misma son opciones que ayudarían a revertir la situación. Sin embargo, una dieta vegana es la opción más ecológica y sostenible para acabar con este tipo de problemas que atentan contra el entorno que habitamos.

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