“Qué diría Enrique Molina”: Abejorro regresa con sencillo que interpela el rol de las universidades chilenas

Volver la mirada sobre el valor de las instituciones, su rol en la sociedad en tiempos en los que se percibe la ausencia del espíritu motor de su discurso fundamental, fue un acto que supo articular con maestría la gran Violeta Parra cuando preguntó “qué dirá el Santo Padre que vive en Roma, que le están degollando a su paloma”. Casual o intencionado, como un espacio intertextual se dibuja la pregunta que Marcelo Contreras González y Julián Muñoz enarbolan en el nuevo sencillo de Abejorro: “Qué diría Enrique Molina”.

 

 

Invocando a la figura del fundador de la Universidad de Concepción, la tercera más antigua de Chile, la banda penquista sitúa su sencillo en un contexto local que sin embargo encuentra su eco en la crítica compartida por quienes exigen de las casas de estudios superiores un papel coherente y acorde a la urgencia de los tiempos: “Es un corte de carácter localista, pero que a la vez explicita un sentir común entre muchas y muchos estudiantes universitarios del mundo que, considerando el contexto global y más que nunca, las “universidades de verdad” deben dirigir todos sus esfuerzos en salvar el mundo y en generar buen vivir”, señala Contreras, haciendo referencia a los cuestionamientos a los que ha sido sometida la institución dada su relación con proyectos de tipo extractivista.

En efecto, diversas comunidades han acusado a la Universidad de Concepción de actos que van desde la tala de bosques nativos, hasta el análisis tendenciosos de aguas y terrenos para su recalificación, pasando por daños a territorios como los señalados por los habitantes de Ranchillo Alto, en la precordillera de Yungay (Ñuble). Una crítica que el dúo hace propia y dirige desde una impostura y una sonoridad cercana al punk rock de cuño nacional, al de los primeros Prisioneros, enérgico, directo, pero fundido con géneros como el metal y la canción de autor: “Nos gustan muchos estilos musicales, por lo que queremos hacer una mixtura que rinda homenaje a nuestra tierra y al legado del rock chileno, y desde ahí queremos hacer música potente. Creemos que el contexto actual lo amerita, a pesar de que todo induce a lo depresivo, hay que llenarse de energía para gritar a los cuatro vientos lo que está mal y cómo lo podemos cambiar”, explica Muñoz.

Compuesta por ambos jóvenes, “Qué diría Enrique Molina” no se trata de una añoranza, sino de un llamado a la introspección, a la acción y a la confianza en recuperar de las garras de la «estupidez del mercado» a las instituciones creadas para engrandecer a la sociedad chilena. Un reencuentro con el alma del alma mater.

 

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