Secundarios de Ñuble: «La PSU debe ser reemplazada por un sistema justo, orientado a la vocación y las habilidades múltiples» Foto: psu.cl

En vísperas de la rendición de la Prueba de Selección Universitaria reagendada para las jornadas del 6 y 7 de enero de 2020, al normal nerviosismo de los estudiantes y sus familias se han sumado los efectos de la discusión en torno al fondo del instrumento de evaluación.

Llamados a boicot a nivel nacional, toma de establecimientos, asambleas y otros instrumentos de diálogo y protesta están siendo activados por los y las jóvenes chilenas en respuesta a un formato que consideran segregador y obsoleto. Respaldando esta afirmación han emergido voces como las del Colegio de Profesores, organismo que, a través de su presidente, afirmó “hemos sido muy críticos de la PSU desde mucho tiempo y hemos solicitado que esa prueba debe ser superada, debe establecerse un sistema de admisión universitario y de educación superior mucho más justo, mucho más equitativo”.

Ñuble no ha permanecido al margen de este escenario, siendo la Coordinadora de Estudiantes Secundarios (COESNU) uno de los agentes encargados de abrir espacios de reflexión y consenso, apuntando, en primer lugar, a obtener un paneo de la opinión regional, que les permitiera posicionarse desde la representatividad. Para este fin se enfocaron en el desarrollo de una encuesta y una asamblea, que entregaron como conclusión la inclinación de los participantes hacia la eliminación de la PSU,  en atención a los siguientes elementos:

  1. Por ser la cúspide de un sistema educativo injusto y desigual en contenido y calidad, desde la etapa pre-básica.
  2. Por perpetuar el lucro en la educación, “simulando que el pago significa que una es superior o mejor que otras”
  3. Por representar una medición de conocimiento y memorización, en lugar de aptitudes y vocaciones
  4. Por su impacto en salud mental y física de los estudiantes, significando cuadros de estrés y ansiedad.

 

Más de 700 personas participaron en esta medición, y, sobre los temas que posicionó como relevantes, conversamos con representantes de la Coordinadora: 

  • Si bien como coordinadora tienen una postura propia, prefirieron validar mediante la participación lo que se sostenga frente a la PSU

Exacto, nosotros como organismo no pretendemos imponer lo que creemos, así que buscamos esta manera para llegar a toda la región a través de la encuesta virtual, y a través de la asamblea, donde todas las opiniones son evaluadas y se actúa de manera democrática. 

 

  • Algunos de ustedes están inscritos para rendir la prueba y conocen desde dentro la realidad de otros estudiantes…

Está significando una presión adicional para quienes están en cuarto medio. Creo que nadie quiere perjudicar a los demás con lo que decida, tanto si da la prueba como decide hacer un paro de lápices. Pero es difícil y la sensación general es la necesidad de actuar juntos, en red, para que quienes sí se atrevan a realizar acciones no tengan represalias o se perjudiquen solos. 

 

  • ¿Qué señal creen que se entrega tomar acciones públicas, manifestarse e incluso pedir la eliminación de la PSU?

Primero manifestar el descontento con la forma de seleccionarnos para la educación superior y mostrar que existe un movimiento y un cuestionamiento del sistema que se ha aceptado durante muchos años, sin ser una herramienta que mida las capacidades de los jóvenes, sino que más bien es un broche de oro que termina la segregación que comienza desde nuestros primeros años de educación formal. 

 

  • La segregación es una de las falencias principales que detectan, ¿cuáles otras han podido determinar para argumentar la postura conjunta que defienden como coordinadora en representación de los y las estudiantes secundarias?

Tiene muchos puntos débiles como el no valorar realmente las aptitudes de los estudiantes. La PSU evalúa lo mismo que se viene evaluando desde el siglo pasado y se centra en aspectos que muchas veces no tienen que ver con el conocimiento, ni con los requisitos para algunas carreras, sino con la técnica y la rapidez. Se supone que marca un estándar ¿por qué no todos entramos en ese estándar? Es porque esta prueba forma parte de un problema mayor que es la calidad de la educación y la desigualdad.

 

  • Eso explica, por ejemplo, la figura de los preuniversitarios…

Sí, existen para tapar vacíos de la educación formal a través del lucro, porque no son un reforzamiento y repaso, se han establecido como parte de lo que hay que hacer para poder tener un buen puntaje, pese a que eso debiese estar cubierto por los colegios y liceos, y pese a que significan una enorme carga académica adicional, sin contar que también son excluyentes para muchas personas que no se lo pueden costear y que ahí se encuentran con otra desventaja que suman a las que ya traen. 

 

  • ¿Creen que de alguna manera el sistema educativo en general, fuerza o encasilla la elección de proyectos de futuro?

Sí, primero porque insisten en que tus resultados en la PSU determinan lo que pasará el resto de tu vida. Pero también pasa que está asentado como un tema cultural que la universidad es a lo que debemos aspirar todos, que ser profesional es lo deseable, incluso cuando todavía hay sectores de la sociedad que están muy lejos de esta realidad. Desde chicos nos adoctrinan, “si tienes buenas notas, médico o ingeniero”, o “cómo vas a estudiar pedagogía en Educación Física, vas a desaprovechar tus notas”, porque la educación durante mucho tiempo se miró así, como un área a la que había que apuntar cuando no te alcanzaba el puntaje, alimentando más el círculo vicioso.

 

  • ¿Y después de la PSU, se ajusta la oferta académica a la realidad? 

Para nada. Es sexista y está desactualizada. Las casas de estudio tienen pendiente un profundo estudio de campo laboral, por ejemplo, que haga frente a la falta de trabajo. Muchos profesionales nunca encuentran trabajo en el área que estudiaron porque están saturadas. En lugares como en Ñuble pasa además que el número de carreras es muy limitado y para muchos de nosotros significa tener que irnos a otra región a estudiar.

 

  • Y eso implica otro gasto…

Claro. Desde que entramos a la educación media, incluso antes, sentimos ese estrés, de decidir qué hacer, de decidirlo bien porque estudiar en Chile es sinónimo de endeudarse y eso se asocia con culpa por cargar a los papás muchas veces o por terminar eligiendo carreras que en verdad no te gustan porque son las que están disponibles en tu región. Es desgastante sentir que estás decidiendo tu futuro a los 17 ó 18 años. Sientes que es algo definitivo porque te acostumbran a naturalizar esa presión psicológica que finalmente solo busca determinar si eres funcional o no para el sistema. Cuando te quejas con alguien te dicen “ah, pero si en la universidad va a ser peor”, o “en el trabajo no vas a poder faltar”. 

 

  • Pero este año han sido un poco diferentes las cosas. ¿Han sentido un poco más de apoyo al haberse puesto más temas sobre la mesa?

Sobre todo de los profesores, que estuvieron movilizados varios meses antes del estallido  y que entienden nuestra situación desde dentro y también la sufren. Ahora, todo lo que pasó desde octubre significó un quiebre que alteró la forma en que se habían planificado las cosas. La suspensión de clases, el cierre anticipado del año, la misma atmósfera nos impidió tener una preparación normal para la prueba y, cuando se aplazó primero la fecha, vimos rechazo por parte de algunos estudiantes que querían salir luego del compromiso, sin pensar en otros que a lo mejor no pudieron estar tan tranquilos. Cuando pedimos el fin de la PSU, muchas personas todavía no entienden que es por todos y por los que vienen, incluso estudiantes que la rindieron el año pasado no dicen “¿y cómo nosotros nos bancamos la prueba?”. Pero que se haya aceptado tanto tiempo no significa que no podamos ni debamos cuestionarla.

 

  • ¿Perciben que es el momento idóneo para que ocurra ese cambio?

Hay que pedirlo ahora, aunque estemos encima de la fecha. Tiene que ser ahora, porque  estamos en un momento de cambios estructurales y la educación no puede quedar fuera de las demandas. Insistimos en que la psu es un problema dentro de un problema mayor, que a la vez está inserta en una sociedad que ha tolerado el sacrificio como medio para asegurar un futuro con cosas que debiesen ser básicas y garantizadas. No es normal que compañeros que vienen a Chillán de otras comunas lleguen a sus casas a las 10 de la noche después del colegio y del preuniversitario, o que descuidemos otras responsabilidades y nuestra propia salud mental.

 

  • ¿Cómo sería una prueba de selección universitaria ideal?

Una que nos valore como sujetos críticos y pensantes. Tiene que incluir conocimientos, claro, pero debe ser diferencial según el área o la carrera, que incluya un test de personalidad, de vocación, que sea acorde al perfil profesional y que deje atrás un modelo que pondera puntajes que no se relacionan con los requerimientos reales, sino con una concepción antigua de inteligencia que margina a las demás habilidades. Pensamos por ejemplo en la forma utilizada por el Programa Futuro Profesor, orientada a la vocación y a las capacidades específicas de los postulantes.

 

Apoyados por la decisión de la asamblea, la Coesnu ha convocado a actividades en sumatoria a la postura “NO+PSU”, durante la rendición de los exámenes, manifestaciones que serán precedidas por un cacerolazo de apoyo el domingo 5 de enero a las 19:00 horas en Chillán, tras el reconocimiento de salas.

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