Seminario “La Era de Las Mujeres”: Hacia Un Feminismo Polifónico y Horizontal

Como primer logro de las movilizaciones feministas que se han tomado el país, está la apertura de espacios donde el encuentro, de diálogo y la discusión han permitido visibilizar necesidades de diferentes grupos de mujeres y sus puntos de vista para dibujarlas, situarlas y empoderarlas como sujetos históricos. 

Una productiva muestra de ello fue lo acontecido durante el Seminario “La Era de las Mujeres”, promovido en Chillán por la Vocalía de Género de la Universidad del Bio Bío. En él se dieron cita representantes de diferentes agrupaciones, dirigentas estudiantiles, de movimientos sociales y  también docentes, que compartieron sus experiencias desde los ámbitos de formación y desarrollo que ocupan, dando pie a foros y charlas que fueron de carácter mixto y abierto a la comunidad. 

Conversamos con tres de las expositoras que enriquecieron con sus puntos de visa un movimiento que crece y que, desde la integración y el apoyo mutuo, promete generar cambios profundos en la sociedad y en el lugar que la mujer ocupa al interior de ella:

 

 

ANTONIA TORRES – Mesa de Salud, Talcahuano

“No se puede hacer un feminismo si no se incluye a las personas trans y a todas las mujeres que estamos fuera de las esferas del poder patriarcal (…) es un espacio que necesita incorporar las demandas de derechos tan básicos como la identidad o el acceso a la salud y a la educación”, indicó la activista, quien se mostró crítica ante la falta de aplicación de las normas ministeriales que han sido cursadas para la atención adecuada de personas trans en los servicios públicos: “Hay muchas personas trans que no van al médico, que prefieren morir en la casa, porque existe situaciones más violentas que las propias enfermedades, como el hecho de que no se respete el nombre social, a pesar de que existen circulares, por ejemplo en educación y en salud, que obligan a los centros a respetarlo. Estos papeles se firman y quedan guardados en una carpeta, nadie se hace responsable de enseñarle a la gente en los hospitales”, manifestó quien también ha formado parte de la implementación de la única unidad de atención integral de personas transexuales y transgénero  en Chile, dependiente del Hospital Las Higuieras. 

“Es necesario que los servicios públicos comiencen a asumir un trabajo desde los derechos humanos y el respeto a la diversidad. Muchas veces se pasa a llevar la autodeterminación de las personas creyendo que es todas queremos transitar hacia el mismo lado y de la misma manera”, añade quien además de trasladar su experiencia como persona trans, lo hace desde su labor como trabajadora sexual: “Vivimos la violencia machista. A mi y a mis compañeras nos cruza, recibimos el acoso en la calle y también nos matan. Las muertes trans o “travesticidios” siempre son invisibilizados, porque se culpa a la persona asesinada por estar trabajando a las 5 de la mañana en la calle, ignorándose todo un contexto que desemboca en esa situación. El 70% de las mujeres trans que se dedican al trabajo sexual no lo hacen porque sea cómodo o porque se gane buena plata, sino porque no pueden hacer nada más, porque se ven mermadas de otras posibilidades laborales e incluso de estudios. Muchas de ellas fueron echadas de sus casas y colegios y no tuvieron más opción”.

La desigualdad a la que se refiere Antonia, la que viven mujeres estigmatizadas, patologizadas, violentadas y marginadas, es necesariamente materia del feminismo: “Muchas somos mujeres trans, pero los chicos trans también conocen la violencia machista porque también les tocó vivirla en algún momento”, sentencia. 

 

MILLARAY PAINEMAL – Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (ANAMURI)

“Las organizaciones de mujeres mapuche emergen de la resistencia a través de la historia. Muchas veces invisbilizadas, pero sin duda hemos aportado a nuestro pueblo y a la sociedad chilena, por eso hoy miramos y saludamos a los movimientos feministas, pensando que hay que construir una agenda conjunta que respete las particularidades de las mujeres mapuche que tenemos también una lucha como pueblo” destaca Millaray, enfatizando en que este acercamiento debe hacerse desde el respeto, no de la asimilación ni de un feminismo hegemónico: “No queremos una mirada salvadora, porque las mujeres mapuche siempre hemos estado en espacios de mujeres y por eso también entendemos la importancia de la lucha conjunta, que a nosotras se nos oprime doblemente desde un estado racista, patriarcal, y capitalista”, señala.

Añade una perspectiva necesaria que se constituye como un desafío para toda la sociedad, pero en especial para quienes trabajan desde la conciencia de la opresión: “Hay que cuestionarse los privilegios partiendo por uno. Una feminista no puede estar hablando y tener en la casa a una mujer migrante trabajando de manera poco digna. Hay que empezar a cuestionarse desde lo más básico. Cuando uno camina, hay que ser cuidadoso, intentar no herir al otro, a una planta o a un animal. Cuesta, es un desafío como ser humano ser buenas personas, pero hacia allá tenemos que apuntar”, reflexiona y añade que “como mujeres indígenas podemos aportar también una mirada a la naturaleza que tenemos que defender, para proteger la tierra del extractivismo”.

En la misma línea, señaló que “las mujeres mapuche apoyamos temas fundamentales del feminismo como la lucha en los temas del aborto, porque creemos que es una lucha importante, en la que podemos aportar con otras miradas sobre el cuerpo y la medicina. No solamente puedo ir al hospital a hacerme el aborto, sino que también existe la posibilidad de recuperar prácticas ancestrales del cuidado del cuerpo. Tenemos que luchar contra destrucción de los bosques donde crecen nuestras plantas, porque están ahí esos conocimientos que tenemos que recuperar de nuestras abuelas”.

Marca la visión de Millaray la necesidad de establecer vínculos desde la horizontalidad, donde no se ejerza una asimilación por parte de quienes, pese a formar parte del grupo oprimido, se encuentran hoy con ventajas sobre las personas racializadas: “Somos dos pueblos y el pueblo mapuche tiene primero una lucha contra la opresión, creemos que en Chile tiene que reconocerse una sociedad diversa, porque la Constitución dice que somos todos iguales, somos todos chilenos y no es así. Queremos una Constitución que nos permita ser un país pluricultural y diverso y donde también tenemos que hacernos cargo de los migrantes y construir este nuevo pacto social desde el respeto y el trabajo conjunto”. 

 

MARCELA VERA – Economista y Doctorando en Ciencias Sociales U Chile

Encargada de la charla final del encuentro, realizó una exposición de carácter formativo que tuvo como objetivo entregar herramientas para hacer análisis de coyuntura y análisis de época desde la mirada feminista: “Tenemos que desarrollar y fortalecer herramientas de lectura que permitan entrelazar diferentes tipos de estructuras, las culturales, las sociales, las políticas y las económicas”, señaló Marcela como clave de para potenciar el impacto que las movilizaciones han logrado en escasos meses al interior de la sociedad chilena: “Es un movimiento que es interesante en términos de la trayectoria breve y la influencia enorme que tiene sobre la sociedad. Creo que hoy podemos dar cuenta de que nunca más se va a volver a repetir las situaciones que ocurrieron contra las mujeres”, reflexionó. 

“Es necesario pensar a la mujer desde sus derechos reproductivos, productivos y sus derechos sexuales, son ámbitos bien distintos que hay que abordar en términos económicos, pero también en términos sociales y culturales, entonces esa mirada cultural te permite no caer solo en las cosas concretas y mantener ese horizonte utópico de ir mejorando la calidad de vida que hoy tienen las mujeres y también el impacto que implica a nivel cultural, familiar, social, el tipo de vida que está teniendo una mujer tiene una tremenda influencia en su entorno, un impacto inmediato sobre la sociedad, por tanto, si nosotros incorporamos los aspectos culturales y por otra parte, implementamos medidas muy concretas respecto de la inserción de la mujer en los distintos espacios, eso va a permitir que la mujer tenga capacidad de decisión, tenga capacidad de gobierno, de liderazgo, de definiciones productivas y económicas, tenga capacidad de decidir sobre su cuerpo, pero también efectivamente, reconocer el valor que la mujer tiene hoy en el mundo y que muchas veces ha estado invisibilizado”, abundó haciendo referencia a las situaciones que deben trabajarse al interior de la sociedad para avanzar en equidad y justicia. 

Finalmente señaló la importancia de mantener conciencia de que lo que ha florecido hoy junto a las manifestaciones feministas, será una lucha prolongada que debe sostenerse y ramificar en relaciones transversales que permitan permear las diferentes capas sociales: “Esta lucha va a ser larga y, por tanto, este primer periodo es necesario extenderlo todo lo que sea posible. Esa extensión tiene que permitir ir relacionándose con otras movilizaciones, con otros espacios y movimientos sociales para que se la lucha se haga transversal, pero al mismo tiempo ir incorporando a la sociedad generando esa comunicación y afinidad que permita sumar su apoyo”.

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