Senado rechaza consagrar el agua como bien de uso público en la Constitución

Este martes, tras un extenso debate, la sala del Senado rechazó la idea de legislar el proyecto de la reforma constitucional sobre “sobre dominio y uso de aguas”.

La iniciativa, que requería la aprobación de dos tercios de la Cámara Alta, 29 votos, recibió únicamente 24 votos a favor y 12 en contra.

Esto se traduce en que, al no alcanzar la votación necesaria, el proyecto no seguirá su tramitación. Sin embargo, si sus autores desean insistir en sus ideas, existe la posibilidad de continuar su discusión con la elaboración y presentación de un nuevo texto al respecto.

El documento fue presentado en el contexto del debate hacia una nueva Constitución, donde esta reforma pretendía consagrar en la Carta Magna la «naturaleza de las aguas como un recurso cuyo dominio y uso pertenece a toda la ciudadanía».

 

 

 

Propuestas del proyecto

La iniciativa planteaba regular legalmente el tratamiento de los recursos hídricos estableciendo que las concesiones a particulares siempre serán temporales y por fines específicos, abriendo la posibilidad de que estén sujetas al pago de patentes o tasas.

También planteaba consagrar constitucionalmente el carácter de las aguas, en cualquiera de sus estados, como bienes nacionales de uso público.

Otros de los puntos que consideraba esta reforma a la Carta Magna son “garantizar la priorización de los usos del agua y el resguardo de los usos comunitarios ancestrales y la mantención de un caudal ecológico” y ”contemplar el ejercicio del recurso de protección cuando se afecte el derecho al agua en los términos mencionados”.

 

Discusión en el Senado

Jacqueline Van Rysselberghe (UDI), Ivan Moreira (UDI), Manuel José Ossandón (RN), Carmen Gloria Aravena (ex Evopoli), Juan Castro (RN), Juan Antonio Coloma (UDI), Jose Miguel Durana (UDI), Luz Ebensperger (UDI), Alejandro García-Huidobro (UDI), José García Ruminot (RN), Víctor Pérez (UDI) y David Sandoval (UDI) votaron en contra de esta iniciativa.

En este contexto, desde el oficialismo se reiteró que el agua sí es un bien nacional de uso público, cuya propiedad, dominio y consumo humano, están garantizados.

Los legisladores a favor del texto argumentaron que es vital consagrar en la Constitución este derecho, un “derecho humano fundamental”, y aseguraron que la norma pretende regular el agua, no quitar los derechos entregados a perpetuidad.

En este sentido, se hizo especial hincapié en que aquellos que poseen derechos a perpetuidad sobre el agua han actuado con fines económicos que han perjudicado y dificultado el acceso al agua por parte de la sociedad.

Senadores de oposición se refirieron también a la crisis hídrica con baja pluviometría y altas temperaturas en el marco del cambio climático, asegurando que hoy más que nunca es vital cuidar este recurso. Asimismo, apuntaron la necesidad de que sea el Estado y no individuos o empresas quien gestione el agua.

Jaime Quintana, presidente del Senado, señaló tras la votación la necesidad de reformar la Constitución: “No sé si hay otra Constitución en el mundo donde 12 sea más que 24. ¿Entienden por qué la derecha sigue defendiéndola con todo?”.

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