Si vamos a levantar los brazos, que sea para alzar el puño y no para vender al pueblo Por: Pablo Enrique Rivas

Hoy Piñera citó en la moneda a los presidentes de los partidos políticos de Chile. Desfilaron por ahí viejos rostros refrescados por creer que son voceros de un movimiento social espontaneo y el más grande que ha tenido lugar en esto que les gusta llamar transición a la democracia, esa que en realidad nunca volvió. Dijeron en la tele que fueron escuchados y pareciera que hicieron eco del cansancio de una sociedad que ha vivido agobiada y sobrepasada por un sistema que en treinta años benefició a unos pocos a costa y costo del pueblo y la gente los vio, pero ¿Qué confianza nos dan?

A mí personalmente ninguna, son estos viejos que se pintan de oposición y que dicen escuchar al pueblo los mismos que, al son de la derecha y sus pautas, gobernaron y se enriquecieron. Salen ahora a hablar de acuerdos de unidad y acuerdos transversales, pero acuerdos entre ellos, porque ya nos han hablado antes de retroexcavadoras y en realidad solo hicieron más grande la fosa en la que tienen al pueblo de Chile, ese que se levanta en Santiago tres horas antes para ir a su trabajo, pagando un sobreprecio que mella el presupuesto; al que está sobre endeudado, porque para la vorágine de la vida no alcanza. Ese al que si se enferma le sale más barato morirse, porque no hacerlo es endeudarse en tres generaciones. Ese que no tiene derecho a un crédito hipotecario y que espera años por un subsidio.

Nos han quitado todo para enriquecerse ellos. Nos han drenado el agua de los ríos, nos han deforestado el bosque nativo, nos han envenado con su contaminación, nos han endeudado por educación, por salud, por vivienda, por comida y, cuando ya nos han quitado hasta la fuerza y se supone que nos toca descansar, otra vez no alcanza por sus pensiones de miseria. No creo en sus acuerdos si la seguridad del pueblo está en juego, no creo en sus acuerdos si largan a sus perros con fusil para encerrar a la gente que expresa su descontento en sus casas, o en sus cuarteles. No creo en sus acuerdos si no se cambia de raíz la estructura de un sistema que ya no da el ancho para un pueblo que está cansado. Porque ya me hablaron de acuerdos y yo los vi levantar los brazos a todos juntos y no pasó nada.

La lucha debe continuar. Y si vamos a levantar los brazos, que sea para alzar el puño y no para vender al pueblo.

Pablo Enrique Rivas Díaz
Militante de Convergencia Social, Ñuble

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