Triestamentalidad, Descentralización y Resolución de Conflictos Históricos: Los Objetivos Tras la Toma General de La Castilla

Desde el día 25 de abril el Campus La Castilla de la Universidad del Bio Bío (Chillán) ha sido escenario de paros y tomas de diferentes carreras que han seguido estos mecanismos de visibilidad de manera independiente e intermitente. Esto, hasta el día de ayer 19 de junio, cuando la Asamblea de Estudiantes decidió que la toma se extendiera a todos los edificios del campus, suspendiendo todas las actividades y exigiendo la negociación de los petitorios que han elevado a las autoridades de la casa de estudio.

Fue el día jueves 14 cuando, agrupados en la Coordinadora de Humanidades, representantes de las diferentes carreras de La Castilla, se trasladaron a Concepción para hacer llegar una carta formal al rector de la institución, solicitando su presencia e intervención en el campus (ver nota relacionada), intención que fue respondida el día lunes con la exigencia de deponer las acciones de toma para acceder a conversaciones: “Nosotros bajamos esta información a todas carreras.  Particularmente Trabajo Social y Matemática, que eran quienes en ese momento tenían convocadas cada uno su toma, fueron los primeros en oponerse, porque la respuesta significa una condicionante para que el rector nos escuche. Ante eso, las demás carreras del campus, nos unimos a los compañeros que ya estaban en toma y decidimos esta medida más intransigente para solicitar que el rector venga a Chillán”, señaló Silvana Espinoza, miembro de la Coordinadora de Estudiantes de la Facultad.

 

 

Cristian Acuña, también representante de la Coordinadora de Humanidades, añadió: “La toma no es un fin en sí mismo, es un método de presión después de que otros procesos y de búsqueda de diálogo para resolver los conflictos no tuvieran resultado. No hemos sido escuchados, dilatan las problemáticas y no se solucionan cosas básicas como la triestamentalidad, que es algo que nosotros estamos pidiendo”. En efecto, la propia solicitud de intervención del rector ocurre tras haber agotado las instancias locales para discusión de problemas que arrastran durante ya varios años:

“Nos escuchamos y nos dimos cuenta de que tenemos los mismos problemas. Cuando Matemática dijo “nosotros contamos con petitorios de años y años que no han sido resueltos”, todos empezamos a hacer la reflexión y a darnos cuenta de que nos pasaba lo mismo, entonces dijimos “necesitamos elaborar un archivo de petitorios” y eso respalda nuestra toma”, apunta Silvana refiriéndose a la forma en que se gestó la determinación. Cristian, por su parte, ahondó señalando que “ha sido una política de la universidad el separar los petitorios, “divide y vencerás”, lo han usado con nosotros llevando a cabo negociaciones de manera independiente, incluso intentando negociar a nivel personal con los dirigentes. Ha pasado mucho. Por eso mismo, los Centros de Estudiantes se pusieron de acuerdo y confluyeron aunando petitorios y dándose cuenta de que las problemáticas son transversales a nivel del campus”. Este último punto es uno de los ejes centrales de la toma: “Las problemáticas tienen que ver con la gestión de las mismas autoridades, con la elección de las personas que son jefes de escuela y al comportamiento de los profesores con nuestras compañeras y con nosotros mismos, además de otras situaciones de ese tipo que no podemos dejar pasar”, profundiza el estudiante.

 

 

“(con la toma buscan que las autoridades universitarias) Reaccionen en términos políticos, que hagan autocrítica sobre el estado en que se encuentra el campus, a la poca visibilidad que se le ha dado a la movilizaciones de los compañeros. Esto no es un choque de egos en ningún caso. La autoridad que detentan en la universidad tiene también una responsabilidad enorme cuando se trata de relacionarse con los estudiantes”, puntualizó Silvana, refiriéndose a los objetivos que persigue la radicalización de las medidas de los universitarios, a lo que Cristian añadió: “No exigimos nada del otro mundo, lo que todos los estudiantes quieren y que han solicitado es poder resolver el conflicto lo antes posible para poder normalizar las clases. A la actual administración se le ha hecho una crítica súper importante, por ejemplo en el debate de postulantes a la rectoría, entre otras cosas apuntando hacia la política de no negociar con los estudiantes sobre sus problemáticas y si es que están en toma. Muchos de los otros candidatos dijeron que ellos podían negociar perfectamente, sobre todo porque su disposición política es que el conflicto se resuelva. Pareciera ser que desde la administración actual, al menos durante los años en que nosotros nos hemos movilizado por diferentes motivos, la política ha sido la misma, una política de censura, de represión también, porque hay que recordar que los guardias de La Castilla tienen dispositivos de electroshock, situación que dificultaría una retoma o un acto de protesta en el caso de que no se nos tomen en cuenta nuestras problemáticas”, señaló recordando el episodio vivido por estudiantes de Trabajo Social que fueron amenazados por los guardias subcontratados por la universidad a fines del mes de mayo (ver nota relacionada).

“Nosotros estamos asumiendo la responsabilidad y la tarea de enfrentar los conflictos. Se nos achaca el hecho de ser caprichosos, pero existen petitorios de semestres y semestres en los que se plantean las mismas problemáticas y no se resuelven o reciben soluciones parciales o de parche. Cosas como que un jefe de carrera presente una renuncia y el decano la rechace cuando todos lo estudiantes están pidiendo por favor un nuevo jefe de escuela; o que una carrera tenga un director que esté contratado a tiempo completo. Son este nivel de situaciones las que uno las lleva a las autoridades y ellas responden con un acto de indiferencia sostenido”, detalló Silvana como parte de los conflictos que intentan debatir y resolver con las autoridades. “Otra de las cosas que encontramos inconcebibles es que por muchos años haya estado un jefe de escuela en Psicología que violentaba a las compañeras. A vista y conocimiento de todos. Hacer oídos sordos a este tipo de situaciones también es ser cómplice y encubridor”, señaló Cristian solo horas antes de que se conociera el inicio del sumario contra Félix Martínez. Hasta ese minuto la Asamblea de Mujeres, quienes habían emitido la solicitud de investigación a las autoridades universitarias respaldada por una decena de denuncias, no había recibido respuesta.

 

 

Una de las estrategias para no negociar detectada por los estudiantes, es la dilatación de los conflictos y el desgaste de los alumnos volviendo ineficaces sus medidas de presión. Sin embargo, la coordinación entre carreras despertó una conciencia común que ha repercutido en la capacidad organizativa y de negociación de los estudiantes: “Se dilatan los conflictos y los estudiantes van egresando. Se cambia la generación y los que llegan se enfrentan a los problemas como si fueran temas nuevos y tienen que volver a aprender la forma de negociar, que es un proceso. Pero nosotros hemos aprendido de la experiencia”, rescata Cristian. Silvana, por su parte, revela aspectos de la preparación que han llevado en conjunto para tomar fuerzas y argumentos sobre la demanda de democracia universitaria que solicitan: “Este año ha sido de estudio, de prepararnos, de sentarnos a leer. Hemos estudiado los estatutos de la UBB y la Ley General de Educación. Nos hemos informado sobre las reformas y demás. Nos enteramos, por ejemplo que los estatutos de esta universidad datan de 1989 y constituyen un legado de la dictadura. Hasta ahora los intentos por renovar esos estatutos  han quedado en promesas, pero hoy la reforma a la Ley General abre este camino para una renovación que avance especialmente en democracia universitaria y el rol que los estudiantes cumplen dentro de la universidad. Queremos abrir el espacio para la conformación de un gobierno universitario mucho más democrático y tenemos muchas esperanzas puestas en las intenciones que han manifestado los candidatos a la rectoría en estas materias”.

 

 

Finalmente, Cristian Acuña se refirió al centralismo evidenciado permanentemente en el modelo de dirección de la universidad y a la relevancia de la educación integral en base a principios de diálogo y respeto: “No queremos que se pase por alto una crítica que hacemos a la institución respecto al centralismo que ha tenido durante años. Al parecer, y a pesar de que está prácticamente instalada la nueva región, va seguir esta lógica en que la Universidad del Bio Bío va a seguir siendo de Concepción. Ese va a seguir siendo su centro y ,una vez más Chillán, en particular La Castilla, seguirá siendo el patio trasero de la universidad, en términos de infraestructura, de poca inyección de recursos. Esperaríamos, como universidad pública, que con la nueva región de Ñuble fuesen temas que puedan subsanarse de una vez por todas y que podamos tener, de manera efectiva, los beneficios que toda la universidad tiene a nivel de institución. Nosotros somos los futuros profesionales. Este campus es el campus de las pedagogías en la región, seremos quienes vamos a educar a los niños y por lo mismo, necesitamos una formación que sea lo más completa posible, no solo en los términos de la disciplina, sino bajo términos de valores, de respeto y de diálogo y todo este tipo de aspectos que nosotros como estudiantes hemos intentado implementar en todos nuestros espacios, desde nuestra orgánica interna hasta los espacios de negociación con las mismas autoridades pese a que ellos no han tenido la voluntad para hacerlo”.

 

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