Violencia Obstétrica: Chillán se Sumará a Ola de Manifestaciones Contra la Vulneración de Derechos en el Embarazo y Parto

“Desconocer y/o normalizar la violencia obstétrica es desconocer el sentir y la experiencia de miles de mujeres de nuestro país que se han visto expuestas a estas prácticas”, sostienen desde la organización de la concentración que se desarrollará en Chillán este jueves 10 de enero en respuesta a las afirmaciones vertidas por diversas figuras del áreas de la salud, en particular  del ministro de Salud y la presidenta del Colegio de Matronas, quienes niegan la existencia de este tipo de situaciones en el ámbito ginecobstetra.

La actividad tendrá lugar en el Paseo Arauco a partir de las 18:00 horas, sumándose a las múltiples iniciativas que han emergido a lo largo de todo Chile buscando visibilizar la vulneración de derechos y dignidad de muchas mujeres por parte de personal médico privado o público durante el embarazo y la atención del parto, además de destrabar la discusión legislativa sobre estas materias.

 

Infomación sobre la actividad en la capital de Ñuble

 

Definida de manera oficial únicamente en las leyes de Venezuela, primer país del mundo en reconocer la violencia obstétrica y otorgarle tratamiento jurídico, es caracterizada como la apropiación del cuerpo y  procesos reproductivos de las mujeres por prestadores de salud. El trato jerárquico deshumanizador, el abuso de medicalización y la patologización del proceso natural de gestar y parir, son algunas de las manifestaciones de este tipo de agresiones. La antropóloga médica Michelle Sadler, lejos de considerarla una negligencia individual, la considera una práctica generalizada instaurada desde el paradigma médico.

De acuerdo a las cifras recogidas por el Observatorio de Violencia Obstétrica, durante el 2018 en Chile, en menos del 20% de los partos la madre alcanzo a estar 30 minutos con su hijo o hija recién nacido, aunque la recomendación de la OMS es que este espacio de apego temprano se extienda por una hora. Un 43% de las mujeres que dieron a luz en hospitales manifestaron que el personal de salud no respondió a dudas, la desatendieron o acallaron, situación que se presentó en un 20% en clínicas privadas. Un 73% de las mujeres tuvieron restricción de líquidos y alimentos en hospitales públicos y un 61% en clínicas privadas; Un 54% tuvo privación de acompañante en algún momento en el sistema público y un 21% en el privado. Todo esto entre muchas prácticas e intervenciones desaconsejadas durante el nacimiento por organismos internacionales e incluso por el programa Chile Crece Contigo (enlace a los resultados completos del estudio).

 

 

 “Se pueden considerar violencia obstétrica prácticas como el tacto realizado por más de una persona, la episiotomía como procedimiento de rutina, el uso de fórceps, la maniobra de Kristeller, el raspaje de útero sin anestesia, la cesárea sin verdadera justificación médica o el suministro de medicación innecesaria, obligar a la mujer a parir en una posición que le resulta incómoda, negarle el acompañamiento de quien ella decida, obstaculizar sin causa justificada el apego precoz del niño con su madre, negándole la posibilidad de cargarlo y amamantarlo, entre otras cosas”

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