Correspondencia de Goya Confirmaría su Homosexualidad: ¿Por Qué Esto es Importante Para la Historia del Arte? Imágenes: Museo del Prado

Si bien la biografía de los artistas es solo una de las aristas involucradas en la construcción de sus obras, y pese a que existan corrientes de análisis que prescinden completamente de estos elementos para desentrañar las posibilidades interpretativas que ofrece una determinada pieza, lo cierto es que existen aspectos de la vida personal de los creadores que pueden tener una gran influencia en los motivos, la expresividad, e incluso la técnica que desarrollen.

La evidencia de lo anterior es especialmente aguda en el caso de figuras que han alcanzado tintes de genialidad, permitiéndoles trascender en la historia, como individuos, junto con sus obras. En este selecto grupo se encuentra Francisco de Goya, pintor y grabadista español cuya correspondencia íntima ha sido hecha pública recientemente, revelando una posible relación homoerótica sostenida con su amigo Martín Zapater.

Fuente: Museo del Prado | Izquierda: autorretrato Francisco de Goya; Derecha: retrato Martín Zapater

 

Como confirmó para El Mundo la experta del Museo Nacional del Prado, Manuela Mena, la orientación sexual de Goya ha sido el centro de diversas discusiones académicas a lo largo de la historia, y es esta investigación la que permitió lo que denominan una “interpretación contrastada” de la correspondencia del pintor con el que caracterizan como su “amigo amoroso”. Un intercambio de casi 150 cartas enviadas entre 1775 y 1799.

Una de las misivas fechada en Madrid, a 10 de noviembre de 1970, escrita tras un encuentro entre ambos, comienza con el dibujo de un corazón en llamas, “inflamado de amor” según Mena, un símbolo romántico que reemplaza la cruz  que en la correspondencia de la época se añadía encabezando el papel. “Cuidadosamente detallado y henchido por las arterias”, especifica el texto explicativo de la publicación de la correspondencia. Días antes, en lugar del corazón, Goya había dibujado un pene en otra de las cartas dirigidas a Zapater, quien estuvo en su vida desde la infancia e incluso llegó a retratar en un par de ocasiones.

Fuente: Museo del Prado

 

“El mayor bien de cuantos llenan (mi) corazón, acabo de recibir la inapre(ciable) tuya; sí sí que me avivas mis sentidos con tus discretas y amistosas producciones, con tu retrato delante me parece que tengo la dulzura de estar contigo, ay mío de mi alma no creyera que la amistad podía llegar al periodo que estoy experimentando”. Rezaba otra de las cartas localizadas en 2007 y que hoy son analizadas desde un interés abiertamente amoroso, de carácter homosexual, muy distinto a las lecturas que la consideran una relación platónica. Las epístolas daban cuenta de fases de mayor confianza entre Zapater y Goya a medida que se alineaban sus intereses económicos, sus ideas políticas y, también sus corazones. Un afecto que encontraba rendijas para asomarse entre las palabras y los bocetos: “Tu Paco que te adora” firmaba el artista cuyas últimas misivas fueron desaparecidas, se sospecha que para proteger la reputación de ambos tras su muerte, aunque la versión oficial señala que fueron destruidas por mostrar el ánimo apegado a la Revolución Francesa que ponía en peligro su vida como pintor de la corte. 

El trabajo de 4 años  realizado en colaboración con el Centro Botín de Santander, seguirá revelando sus frutos durante las próximas semanas. Adelantan, además del descarte de media docena de obras que se le atribuían por error al artista, un retorno a la figura de un hombre “con mucho sentido del humor” y “alejado de la fama tosca e iracunda que durante el siglo XX se atribuyó al artista”.

Entre todos los matices que enriquecen la perspectiva del público y permiten una revisión más fiel de su legado, la orientación sexual es, sin duda, el aspecto que más interés ha generado. Lejos del morbo o la mera curiosidad, la confirmación de la homosexualidad de Goya, o de cualquier otro personaje relevante en la historia del arte y de la humanidad, además de ser un aporte analítico invaluable, constituye un paso para contrarrestar la heteronormatividad de los relatos dominantes que han invisibilizado el aporte de las  minorías sexuales, mujeres, determinadas clases sociales e incluso de etnias completas, en todos los ámbitos de desarrollo de la cultura que persiste como hegemónica.

 

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