Día Mundial Contra la Incineración: La quema de plástico puede llegar a ser letal para el humano

Quemar basura es peor que dejar que los desechos se descompongan de manera natural. Las dioxinas generadas por la incineración de basura son sustancias especialmente tóxicas que se acumulan en la grasa del ser humano, desde donde pueden provocar malformaciones congénitas, problemas reproductivos, daños al sistema inmunológico y cáncer. Además, las emisiones generadas por la combustión contribuyen a la aceleración del cambio climático.

Así lo señala la primera evaluación exhaustiva respecto a la quema de basura. La emisión de dióxido y monóxido de carbono, mercurio y pequeñas partículas producto de la incineración de basura tiene la capacidad de oscurecer los rayos del sol y de saturar nuestros pulmones. La emisión procedente de esta actividad, una vez dispersa en el aire, agua y suelo, se bioacumula siendo filtrada por los tejidos de los seres vivos.

El estudio publicado en la revista Environmental Science and Technology alerta que la población posee muy poca información sobre la quema de basura y el manejo de desechos o residuos, y concluye que el 29% de la materia particular llamada PM 2.5 capaz de penetrar profundamente en los pulmones proviene de esa combustión, así como el 10% de las emisiones tóxicas de mercurio.

Los resultados del estudio fueron revelados en el marco del Día Mundial Contra la Incineración de Basura, fecha en la que tanto grupos ambientalistas como de ciudadanos alertan y generan conciencia en torno a esta problemática, reclamando de manera activa una mayor responsabilidad política para neutralizar dicha actividad contaminante.

El Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes en Ginebra, identifica a todos los incineradores de desechos, incluidos los hornos cementeros, entre las principales fuentes de dioxinas al ambiente y recomienda el empleo de tecnologías alternativas para evitar la emisión de estos tóxicos.

En este sentido, el Programa de las Naciones Unidas para el medio Ambiente (PNUMA) advierte que los incineradores son responsables del 69% de las emisiones mundiales de dioxinas.

 

El olor a plástico quemado puede llegar a ser letal

La acumulación de basura en núcleos urbanos y la desesperación humana ha propiciado una creciente quema de desechos. Los vertederos arden en llamas, generando emisiones y cenizas tóxicas que son vinculadas con la contaminación del ambiente, de los alimentos y de la leche materna en todo el mundo.

Al incinerar basura se mezcla lo orgánico con el plástico, elemento que posee agentes más pesados. Esta combustión genera un carbono mucho más denso que, además de penetrar los tejidos de los cuerpos, llega hasta la atmósfera con consecuencias nefastas para el clima del planeta.

Asimismo, numerosas dolencias respiratorias están asociadas a la combustión de basura.

Cabe destacar que, actualmente, existe un porcentaje importante de plástico reciclable. Sin embargo, estos plásticos no son separados en origen, por lo que la combustión arrasa con todo tipo de plásticos y desechos orgánicos generando una nube de toxinas con resultados nefastos para la salud del medio ambiente.

 

Alternativas a la combustión

¿Qué podemos hacer para enfrentar la acumulación de desechos plásticos? Estos elementos están presentes en todos los entornos del planeta, enganchados en las ramas de los árboles, flotando en el agua u obstruyendo las vías respiratorias de animales acuáticos en el fondo del mar.

De acuerdo a un informe publicado por el Foro Económico Mundial, se estima que durante los próximos 20 años la producción de plástico se verá duplicada.

Mientras tanto, la tasa de reciclaje en territorio europeo es del 30%. En Estados Unidos este porcentaje es solo del 9% y en gran parte del mundo en desarrollo no llega al 1%.

Organizaciones ecologistas apuestan por el apoyo a programas de reciclaje y, de manera más controvertida, promover tecnologías que conviertan el plástico en combustible o energías, así como métodos de combustión alternativos como la gasificación o la pirólisis.

La pirólisis es, quizás, la opción más atractiva en este momento. Mediante este proceso los plásticos son triturados y fundidos. El calor descompone los polímeros plásticos en hidrocarburos más pequeños que pueden refinarse a combustible diesel o incluso a otros productos como nuevos plásticos.

De cualquier manera, hoy en día sigue siendo más económico fabricar diesel a partir de combustibles fósiles. La pirólisis es aún considerada una tecnología costosa y en proceso de maduración, por lo que los programas de apoyo al reciclaje y la llamada al consumo y mercado responsable sigue siendo el principal argumento para avanzar en esta materia.

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