«Este disco es como un abrazo y un viaje»: Fernando Reyes lanza «Amaneceres tardes y café» Foto: cedida

 “Amaneceres, tardes y café” es el  nuevo álbum con el que Fernando Reyes abre  su universo filosófico, lírico y musical como una ventana traspasada por el calor delicado del sol del otoño. Brillante y precioso, “como un abrazo”, utilizando las mismas palabras con las que el artista define el material que, lejos de cerrar una etapa compositiva, marca el inicio de una nueva aventura cruzada por sonidos sedosos como el bossa nova y el jazz, en convivencia con componentes más experimentales, fraseos y versos articulados en dinámicas de engañosa simplicidad, líquidas, vivas y expresivas. Una estación donde se detiene el folk de Devendra Banhart o Joanna Newsom y la potencia de la trova de verbo eléctrico de Fito Páez, para hablarnos de un lugar propio, de un crisol.

En el mundo de los sencillos, el disco se plantea contracorriente como un viaje que invita a dejarse guiar: “Comienza muy piolita y se va desarrollando para terminar con una patada en la cabeza. Mi intención, lo que me gustaría que pasara, es que cuando estés ofuscado te detengas y te sientes en una plaza o donde sea y te pongas los audífonos por 16 minutos,  cierres los ojos y te vayas a otro planeta”, cuenta el autor, “en el minuto 15 te empieza a hablar de lo que de verdad estai viviendo, en el mundo en el que vives, y ahí despiertas”.

Con lo anterior se refiere al outro que cierra el track list, tema en el que se encuentra expresado con rotunda claridad uno de los principales motores creativos detrás de “Amaneceres…”: Abandonar el ruido y el vértigo del mundo para establecer un diálogo interior, sincero, y revelador: “Vivimos en una sociedad donde todo es súper neutro. Estamos llenos de estímulos que anulan los sentimientos y emociones, y eso es lo que busca esconder mucha música que hoy es popular, por ejemplo. Yo creo que es poco conocido para la gente encontrarse con uno mismo y decir “esto estoy sintiendo” (…) Seríamos mucho más saludables si en lugar de ocultarnos detrás de los excesos, dejáramos de evadirnos y fuésemos más conscientes. Yo creo que como artistas es lo primero que debemos conocer, saber lo que sentimos y aprender a conectar con nuestro subconsciente, porque de lo contrario estarías entregando algo súper básico”, reflexiona.

 

Esta apertura emocional sitúa el trabajo realizado junto al Estudio Subte y al productor Diego Medina, en un regalo a través del que el cantautor comparte su propio tránsito hacia las emociones: “Mi música la hago buscando paz para mi mismo y me gustaría entregarle eso mismo a toda la gente que escuche el álbum. Ese es mi motivo, entregar amor, que suena algo muy hippie, pero dentro de esta sociedad tan movida, tan urbana que vivimos, quisiera entregar un poco de tranquilidad”, afirma y dibuja a quienes puedan disfrutar del disco como “personas que estén buscando introspección, pensar para dentro. Muchos me han dicho que son canciones tristes, pero para mi no se trata de tristeza, sino de nostalgia, una emoción más profunda que se vuelve muy  a flor de piel cuando toco y me lleva a ese otro espacio, que es como otro planeta”.

El valor introspectivo fue la criba por la que pasaron más de 60 canciones compuestas durante un prolífico período de cerca de  tres meses en los que Fernando volcó su ideario. Un espacio en el tiempo  que se transformó en el contexto vital que da título al disco: “En eso giraba y sigue girando mi vida, en eso estoy todo el rato, toco, amanezco y café”, relata. Siguieron semanas de selección, maquetación y grabación que inicialmente tendería hacia el minimalismo, pero poco a poco fue adoptando un cuerpo colmado de matices: “Es súper complejo resistirse a agregar detalles unos tras otros. Fue fundamental el aporte del percusionista José Toloza, que llevó todo su set (bongós, congas, un zurdo, instrumentos de la India…) con el que le dimos un pulso muy bonito al disco, que suena muy acústico, pero también tirado para lo latinoamericano”, expresa el músico.

 

 

Cada paso estuvo marcado por el profesionalismo con el que Fernando Reyes ha conducido su joven carrera guiada por la proactividad y la pasión: “La potencia la da el amor a lo que uno hace. Hay que ser bien serio. A mi me gustaría hacer esto para siempre, escribir siempre mis canciones y vivir de eso, pero entiendo que requiere mucha responsabilidad de mi parte en cada proceso, desde el comienzo. Entender cosas que son complejas del camino, proyectarse y aprender que si uno no hace las cosas, no las va a hacer nadie, va mucho por uno y yo partí así”, recuerda y compara el desarrollo de su primer álbum: “El primero lo hice por las mías y lo grabé así, sin saber nada. Organicé un lanzamiento y todo sin cachar nada, pero quería tirar para arriba. Uno no siempre tiene las herramientas necesarias, pero si tienes la idea de crecer, de ser más profesional,  lograr una pega o comer de la música que uno hace, echar para adelante siempre va a ser favorable. Hacer las cosas yo mismo, aunque no salieran perfectas, me permitió avanzar hasta aquí, así se fueron dando las cosas”.

Músico desde el nacimiento, declara “soy todo lo que mi cabeza me permita ser”, aludiendo a su interés por diferentes disciplinas que le permitan conectar con el espacio de las emociones: “Por eso no me considero una persona de una sola línea, tampoco me considero solo un cantautor, no me cierro a nada y siempre voy experimentando”, explica y abunda refiriéndose al disco como una surte de fotografía del momento más que como una definición de un estilo. Eso sí, determinado por la idea de que la convivencia humana comienza en la comprensión propia: “Hay algunas canciones de amor que tienen otros trasfondos, historias… cafecito, una búsqueda de la madera, porque me gusta eso, que sea muy de palo. Siempre me ha gustado la guitarra de palo y el nylon, que es una cosa que está hecho como de lo mismo que yo y que estamos hechos todos y no nos podemos resistir a un nylon, te permite sentir las vibraciones, el aroma”, analiza vívidamente.

Escucha «Amaneceres, tardes y café» en Spotify:

 

“Es importante abrirse uno mismo, exponerse a través de la música. Con eso me siento genial.  Miro a los músicos que tocan que ya están en su peak, no de fama, sino de evolución como artistas, y me doy cuenta de que más arriba llegas mientras más tiempo llevas dedicándote a evolucionar. Me imagino viviendo eso en algunos años  y me llama la idea de ser más yo que mi cuerpo, siendo mejor persona de eso se trata ser mejor artista” (Fernando Reyes)

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